El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

De regreso al Vaupés

Este jueves, Wade Davis hablará de Schultes y dictará una conferencia en el Centro de Eventos de la Biblioteca Luis Ángel Arango.

15 de abril de 2009 - 06:00 p. m.
PUBLICIDAD

A los 9 años mi padrino me dio el mejor regalo de cumpleaños: la suscripción a la revista National Geographic, mi favorita desde que aprendí a leer. Junto con el primer número de borde amarillo, me llegó un diploma que me otorgaba el elegante título de “Miembro de la National Geographic Society”. Un poco asustada con la responsabilidad, creí que había adquirido la misión de ser exploradora de la Tierra. Así que miles de años después, cuando en enero de 2009 me invitaron a trabajar en un documental que iba a realizar NatGeo TV en el Vaupés colombiano, me alegré de poder hacer visible un propósito sembrado de una manera inocente y secreta en la infancia. Meses atrás, había realizado un documental con las comunidades del río Piraparaná, lugar a donde se dirigía la expedición y el equipo necesitaba un asistente con experiencia audiovisual en el río, pero sobre todo una urgente presencia femenina.

Los invitados ilustres fueron tres veteranos antropólogos que han tejido sus vidas con este río; Martín Von Hildebrand, director de Gaia Amazonas, dedicado durante 30 años a trabajar en el proceso político y cultural que hoy permite que las comunidades de la Amazonia colombiana vivan como ellos quieren vivir; Stephen Hugh Jones, profesor emérito del departamento de Antropología de Cambridge, una personalidad legendaria del mundo científico, que en los años 70 estudió la cosmogonía de los Barasano y habla perfectamente su lengua. El Buku Esteban, como lo conocen en todo el río, es considerado parte de la gran familia del Pirá y fue un traductor inigualable para nosotros durante el viaje. Wade Davis fue el que hizo posible este proyecto siendo su productor ejecutivo, escritor y presentador. Desde Mitú volamos en dos avionetas Cesna cargadas de equipos, gente y alimentos, hasta la comunidad de San Miguel. Desde donde iniciamos el recorrido río abajo y río arriba durante tres esplendorosas semanas.

El documental, que en este momento se edita en Washington D.C., es parte de la serie Light at the edge of the world, narrada en primera persona por Davis. Son ocho capítulos sobre viajes al corazón de las culturas indígenas guardianas del pensamiento ancestral de la Tierra, que en este tiempo han logrado preservar su tradición y cultura a pesar de las amenazas de la modernización occidental; Los Innuit en el Polo Norte, los Budistas de Nepal, los descendientes de los Incas en Perú, los Navegantes de Polinesia, los Maories de Australia y los Chamanes de Mongolia. Dos de los capítulos de esta serie se sitúan en Colombia; uno, es la travesía hacia los altos picos de la Sierra Nevada de Santa Marta con los mamos Ikhe, y éste, el recorrido por el río Piraparaná, hogar de las etnias Barasana, Eduria, Tatuyo y Makuna, en nuestro departamento del Vaupés, que se conoce como “el territorio de los jaguares del Yuruparí”.

El hecho de que National Geographic dedique dos de los ocho capítulos de esta serie a Colombia no es casualidad. La concentración de biodiversidad cultural en nuestro país, que corresponde al noroeste de la cuenca amazónica, es impactante y lo es también el infinito desconocimiento que reina sobre dicha riqueza. Los imaginarios nacionales sobre la Amazonia varían desde el infierno verde de los secuestrados hasta el territorio baldío, improductivo y ocioso, la despensa inagotable de madera, petróleo y oro, o la locación exótica para ecoturismo.

Se necesita mucho más que un documental para convencernos de que conservar nuestros recursos es mejor negocio que explotarlos. Uno sólo cuida lo que conoce y éste es el propósito de quienes trabajamos con los audiovisuales, al hacer visibles los procesos silenciosos que llevan décadas fortaleciéndose y que merecen ser contados para que los pongamos en nuestro mapa mental y geográfico. Es así que Wade y Martín, de común acuerdo con las autoridades tradicionales de las comunidades del Piraparaná, decidieron, después de pensarlo dos años, que era hora de contarles a 168 países del mundo lo que estas culturas tienen para decir a los humanos de estos tiempos. Especialmente a los humanos colombianos.

Tres décadas después del primer viaje de Wade Davis a Colombia tras los pasos de Schultes, de que Martín y los tradicionales de las comunidades comenzaran a trabajar en conjunto la magia blanca e indígena, de que Hugh Jones se internara a descifrar el ritual del Yuruparí —¡y de que yo recibiera mi diploma!—, los eternos enamorados de este río se encontraron en un abrazo histórico. En el último Gran Ritual, la magnífica Danza del Casabe, con los amigos y amigas de San Miguel, Sonanya, Puerto Ortega y Golondrina, celebramos el fin de un rodaje que fue testigo de la vitalidad, fuerza y sabiduría de los pueblos tradicionales del río Piraparaná. Estamos en el tiempo de unir fuerzas y, como dicen ellos, pensamientos para cuidar nuestros tesoros y proteger a los que cuidan de ellos.

* Diana Rico es cineasta y productora. Socia de la casa de producción 4 direcciones.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias