El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Desde el interior de la Tate Modern

El colombiano fue nombrado curador adjunto para Latinoamérica de la Tate Modern. Su misión es enriquecer la colección de arte de esta región.

19 de enero de 2012 - 05:01 p. m.
PUBLICIDAD

Esta semana se conoció la noticia del nombramiento de José Ignacio Roca como nuevo curador adjunto Estrellita B. Brodsky de arte latinoamericano para la Tate Modern de Londres. La Tate Modern, parte de la Tate Britain, es el museo británico de arte contemporáneo, una institución líder en la escena global. Es el museo de arte moderno más frecuentado en el mundo y el tercero en general, después del Louvre y el Museo Británico, con cerca de cinco millones de visitas anuales.

Cuando esperábamos encontrar al curador barranquillero y a su familia entre cajas y maletas con destino a Londres, lo entrevistamos en su casa de Bogotá, donde vivirá durante los tres años que dura el encargo, pues una de las características de esta posición es estar en la región.

Roca es un arquitecto que el arte contemporáneo se robó a mediados de los noventa. Como él mismo explica, se hizo curador en el ejercicio de observar y trabajar. Por eso, recalca que “los artistas existen sin los curadores, pero no viceversa”. Fue director de exposiciones temporales de la biblioteca Luis Ángel Arango. Luego vinieron años de viajes y encargos en distintos países. La curaduría de la Bienal de Guatemala, la dirección curatorial de Philagrafika, la curaduría general de la bienal de Mercosur en Porto Alegre, son algunas de ellas. Y ahora este nuevo encargo, anteriormente ocupado por el mexicano Cuauhtémoc Medina y la venezolana Julieta González, que además de ser una importante posición para el arte latinoamericano, genera grandes expectativas en el medio colombiano.

¿Cómo llegó el nombramiento?

El año pasado nos invitaron a mí y a Adam Szymczyk, director de la Kunsthalle de Basilea, como curadores de la compra que hace el Outset Fund en la feria de arte de Frieze para la colección de la Tate, así que había trabajado con ellos. Pero la propuesta llegó en noviembre, cuando viajaba de Londres a Taipéi. Me habían pedido un proyecto como curador de la Bienal de Taipéi, pero implicaba muchos viajes o transferirme allá, y no quería. Llevo cinco años por fuera de Colombia, mientras que mi familia vive aquí. Así que cuando eso no salió, fue un alivio. Me presenté para el cargo de curador adjunto sabiendo que trabajaba desde aquí.

¿La nacionalidad tiene alguna injerencia en la elección?

Creo que no. Ellos quieren a alguien que venga de la región, que la conozca y que se mueva aquí. Habría podido ser un candidato argentino de mucho prestigio. Para ellos lo importante es el conocimiento y la propuesta que se presentó. Yo he trabajado en casi toda la región: Guatemala, Brasil, Colombia, Chile. Conozco muy bien la escena brasileña y, claramente, Colombia.

¿Qué es exactamente lo que debe hacer el curador adjunto para América Latina? ¿Qué esperan de usted?

Esperan que los ayude a conformar una colección de arte de América Latina. No uso la expresión “arte latinoamericano” porque presupone que lo hay como movimiento, y no es así. Lo que sí es cierto es que el arte que se hace en una parte no es igual al que se hace en otra.

Quieren que les ayude a conformar esa colección. Establecemos unas líneas generales y períodos que queremos privilegiar. Escogemos los artistas y las obras puntuales, las ubicamos. Luego, el Latin American Acquisitions Committee consigue los fondos y se compran.

No ad for you

¿Qué porcentaje de esta colección se exhibe?

Parte de mi propuesta es que sea un alto porcentaje. Cuando uno adquiere para guardar en un depósito puede llegar a generar un efecto contrario, porque las obras salen del domino público y quedan escondidas. Cuando estuve asesorando el Outset Fund propuse Xilitla, una obra latinoamericana (no tenía que ser así) de una artista inglesa radicada en México hace más de 20 años, considerada mexicana. Es un video hecho en el jardín utópico de un excéntrico inglés que llegó a Mexico en los años veinte, en la selva de Oaxaca, que parece una civilización perdida futurista; es como un cuadro surrealista en vivo. Esa obra funciona muy bien en varios contextos, además de que habla de dos ingleses en México. Se vincula bien con los surrealistas y el filme; es contemporánea y dialoga con la historia y con el arte naturalista del siglo XIX.

Es como si cada adquisición fuera una apuesta.

Pensamos las adquisiciones en relación con todas las colecciones, pues las obras entran a hacer parte de éstas. Existe un curador para Latinoamérica, mas no una colección latinoamericana. El curador asegura que la selección esté bien hecha y pueda hacer parte del todo.

No ad for you

¿Tendrá injerencia en la invitación de artistas latinoamericanos a las exposiciones temporales?

No, eso no hace parte de lo que hace un curador adjunto. Mi cargo tampoco implica montar exposiciones. De ser así, tendría que estar viviendo allá.

No ad for you

Pero ¿cuál es el interés de vivir en Colombia?

Que en los últimos cinco años vi poco tiempo a mi familia, pasé muchas horas montado en un avión. Además, este año cumplo 50 años. Me parece que es el momento de devolverle al arte todo lo que me ha dado y por eso estoy montando un proyecto mío que estará listo para finales del año. Se combina bien con lo de la Tate, pero es para seguir trabajando aquí, con los artistas. Sin embargo, de ese tema podremos hablar más adelante.

Conoce más
Ver todas las noticias