Según el diccionario de la Real Academia Española, volátil viene del latín volat?lis, que vuela o puede volar, también mudable e inconstante. ¿Cómo definir a una persona volátil? ¿Que vuela? ¿Inconstante? La respuesta puede ser cualquiera. La posibilidad de volar es una acción que no solo se logra en un avión o un paracaídas. A veces volar depende exclusivamente de la mente humana. Quién podría negar que Jimi Hendrix parecía volar cuando tocaba The wind cries Mary, la canción que contiene la década de los 70, o que La noche estrellada de Vincent Van Gogh parece levitar en cualquier museo, imagen pirata o versión digital donde uno la vea. Esta vez, lo volátil que encontré en un libro es en realidad Agustina Guerrero. Diseñadora gráfica, ilustradora, treintañera y mamá. Nació en una pequeña ciudad de Argentina, Chacabuco. Creó en el 2011 un blog que llamó Diario de una volátil, un sitio donde comenzó a ilustrar un personaje autobiográfico que representa la mayoría de situaciones que ella vive a diario. La viñeta es una mujer con camisa a rayas, el cabello recogido con un palito chino, aretes en aro y las mejillas rosadas.
El blog pasó a ser un libro, uno que ya tiene cuatro ediciones y está en Colombia, Francia, México, Argentina y España. El poder de una viñeta que ella creó en medio de una pérdida, un estado de tristeza; en un fólder azul y hoy es una de las revelaciones de la ilustración. Con solo seis meses en la red, la volátil ya tenía más de 40.000 seguidores y hoy llega casi a los 530.000.
Guerrero se define como una devota de la causalidad, extrovertida, aunque confiesa ser muy tímida, soñadora, ingenua y romántica empedernida. Se nota en cada página del libro. Cada página del libro está cargada de uniformidad en colores y trazos, también en ideas y pensamientos. Puede ser mi historia o la tuya.
Cuando vi por primera vez las ilustraciones en Facebook, tuve la sensación de verme en un espejo. Desde la ducha, el enamoramiento, los cólicos y los deseos de una chica normal, la volátil es la representación del sentir femenino que nos enfrenta de una manera divertida con las dudas, los sinsabores y el devenir de la existencia.
¿Cómo sobrevivir a la primera cita? ¿Cómo decirle al miedo que ya no le tienes miedo? Preguntas que se responden en cada situación del personaje que a veces está acompañada por su amor, un chico con barba y boina que no sabe comprar toallas higiénicas en una farmacia, que no recuerda el día en el que se enamoró de una llorona, divertida y ansiosa mujer. A veces, también, la volátil está acompañada de amigas que no entiende, de señoras que se encuentra en el metro y con las que habla de amor y de lo que no quiere ser cuando envejezca, aunque ella por momentos ya se siente vieja.
Muchas veces estamos encerrados en un mundo de dogmas: la literatura clásica, los libros de culto, los escritores que hay que leer siempre. Para todo hay una norma, un manual. “Dime qué lees y te diré quién eres” y entonces salen a flote ideas que desafían, se convierten en un rayo que despedaza por la mitad la historia. Otras maneras de contar el mundo. Surgen como un faro entre tanta ñoñería y piedad luces como Maus: Relato de un superviviente, una novela gráfica completada en 1991 por el historietista estadounidense Art Spiegelman. En Maus, Spiegelman narra la historia real de su padre, Vladek Spiegelman, judío polaco sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, ganadora del premio Pulitzer en 1992. Todo se transforma. Todo se renueva.
Como Maus, Diario de una volátil es un intento por demostrar que hay otras formas de entender la realidad. Otras formas.
Creo que en esencia somos todos similares, ahora me doy cuenta. Cada uno puede tener sus gustos y aficiones pero, a pesar de las diferencias culturales, geográficas o de clase (diferencias inventadas por el hombre), existe un hilo que nos une, que provoca esa conexión con un libro, un cuadro, una obra de teatro o una ilustración. Un enlace que nos identifica como humanos y al mismo tiempo nos distingue el uno del otro.
Agustina Guerrero creó a la volátil, un personaje que puedo ser yo y que cuando a ella le preguntan de qué vive a veces, lo explica haciendo dibujitos.