Negret se aproxima a la máquina como un elemento emblemático de la época, al espíritu cuya consideración plástica llegó después de una investigación acerca del arte de los indios norteamericanos. Su admiración por la naturaleza la evocó a través de alusiones a los astros, los árboles, las flores, las montañas y las cascadas. Y por último los ancestros, en particular, el pasado precolombino.
Entre los aportes más representativos de Negret a la escultura moderna se encuentran la flexión del aluminio y la utilización del color.