Para Rodrigo de la Serna el gran desafío actoral se da en el teatro. Durante su paso por la televisión, medio en el que continúa explorando facetas, aprendió el manejo de las expresiones en planos cerrados, mientras que en el cine conoció la magia de los encuadres y la posibilidad de trabajar sin ninguna limitación técnica ni económica. Sin embargo, es en las tablas en donde el actor argentino siente que puede profundizar los textos y mostrar su verdadera dimensión al trabajar cada personaje.
Esas particularidades de tener al público en vivo y de jugarse los restos en máximo dos horas, sin la oportunidad de receso ni de revancha, son los mayores estímulos para aceptar montajes teatrales y contribuir a la consolidación del espectro artístico de Buenos Aires, espacio en el que lleva formándose desde los doce años y en el que ha podido romper las fronteras entre el teatro denominado comercial y las piezas consideradas de autor.
Para participar en la obra Lluvia constante, del dramaturgo Keith Huff, adaptada por la compañía Paseo La Plaza y que se presentará en el Festival Iberoamericano de Teatro, Rodrigo de la Serna estableció que, a pesar de tratarse de un montaje de gusto masivo, podía abordar temas sensibles para la humanidad, como la amistad y la tragedia, y eso la convertía, casi que de inmediato, en una propuesta de autor. La primera vez que se exhibió fue en Broadway, pero pudo haber sucedido en cualquier metrópolis de Occidente, porque habla del vínculo de amistad entre dos seres humanos que terminaron siendo policías. Se trata de una tragedia contemporánea que plasma la dicha y la desgracia como parte de la existencia.
“Es una obra en la que el público participa muchísimo, porque no hay una cuarta pared y la gente es testigo de la serie de confesiones que los dos personajes realizan. Cada uno da la versión de los hechos y el público ejerce como testigo o juez, aunque pienso que los dos actores nos sentimos ahí más en el purgatorio”, comenta Rodrigo de la Serna, quien representa a Dani y está acompañado en el escenario por Joaquín Furriel (Rodo).
Hace algunos meses, uno de los productores le ofreció la obra a De la Serna, quien al enterarse de que su desempeño actoral iba a estar en manos de Javier Daulte, uno de los gestores teatrales más activos en este momento, y de que además su compañero de fórmula sería, tal vez, el más clásico de la escena joven en Buenos Aires, no lo dudó y empezó a pensar en la serie de posibilidades que le otorgaría esta construcción artística. Incluso con Furriel contemplaron la idea de turnarse los roles y que por una semana uno repasara el parlamento de Dani y luego encarnara a Rodo, así ambos personajes tendrían dos rostros.
“Si bien el guión de Lluvia constante está estructurado de manera muy sólida, también debo decir que todas las reacciones del público se encargan de ir armando la trama de la historia. Durante ocho meses, se hicieron seis funciones por semana y el público iba modificando y adaptando la apuesta. Nosotros, como actores, sabemos a dónde tenemos que llegar y cuál es la historia que debemos contar, pero también disfrutamos de inmensas libertades”, asegura Rodrigo de la Serna, quien ha participado en montajes como Nosferatu, Decir sí y El cuidador y criaturas, y comenzó su carrera televisiva con Cybersix, para luego continuarla con Son o se hacen, Naranja y media, Campeones, Calientes, Okupas y Tiempo final, entre muchas otras producciones.
Sin duda, la aparición que le dio más reconocimiento internacional al actor argentino fue su actuación en la película Diarios de motocicleta, en la que representó a Alberto Granado, el gran amigo de Ernesto Che Guevara.
“No puedo olvidar mi participación en Diarios de motocicleta por todo lo que significó para mí. Allí compartí con amigos actores de todas partes y mi exposición en las redes sociales se intensificó muchísimo en Uruguay, en Perú, en Ecuador, en Cuba, en Brasil. Esa experiencia ha sido irrepetible. No puedo decir que Alberto Granado sea mi personaje favorito, pero tengo que ser claro en saber que sí ha sido el de mayor exposición y que le debo buena parte de lo que soy”, comenta Rodrigo de la Serna quien vendrá al Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá con el conocimiento de lo que le han contado sus grandes maestros, porque los más importantes exponentes de las artes escénicas de Buenos Aires han traído sus propuestas.
En pocos días De la Serna llegará a Colombia para hacer, por primera vez en nuestro país, lo que ha hecho durante toda la vida. Es consciente de que se demoró en venir, pero también sabe que se enfrentará con el público en plena madurez actoral, y esa ventaja le servirá para ser recordado siempre.
Sobre el montaje ‘Lluvia constante’
La obra trata de una amistad puesta a prueba por una serie de hechos infortunados. Es la historia de Rodo y Dani, dos policías jóvenes, amigos desde la infancia y compañeros de trabajo. Ambos deben reconsiderar su escala de valores, su sentido del honor y la lealtad, su definición de la familia, así como las cuestionables decisiones morales que toman en su nombre. Pero el recuerdo que cada uno tiene de lo que realmente sucedió en aquellos pocos días en los que la lluvia no cesó de caer, no necesariamente parece ser el mismo. En la adaptación de la obra, realizada por la compañía Paseo La Plaza, se escenifica el drama escrito por el estadounidense Keith Huff, quien, según ha afirmado, intenta darle al género policial otro sentido.