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El humor del escéptico

El pasado 27 de octubre fue presentado en España “Jota, caballo y rey”, el último libro del periodista y humorista Daniel Samper Pizano.

01 de noviembre de 2015 - 09:00 p. m.
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. La presentación tuvo lugar en Casa de América, de Madrid, y se hizo en medio de una entretenida charla entre el autor y su editora, Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara en España.

En esta novela, enmarcada dentro de la tradición de novela de dictador en Latinoamérica –como bien apuntó Reyes–, “Daniel da un paso más allá; no solo interroga al dictador, sino que se burla de él, al estilo de Soriano, Fontanarrosa e Ibargüengoitia”.

Samper y Reyes relataron la entretenida creación de esta novela, en la que se hace una sátira del primer año de gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla, a quien el autor retrata de la manera más pintoresca como un hombre más interesado en sus propias vacas que en la Presidencia de la República.

“Es muy difícil hacer algo humorístico sobre Pinochet o Videla. Comparado con ellos, Rojas Pinilla fue un dictador de caricatura, su dictadura fue menos nauseabunda”, afirmó Samper. “Un presidente que convocaba a reuniones de ministros en el río Sumapaz, en tierra caliente, y mientras decidían la suerte del país tomaban baños de asiento, me ayudó mucho desde la realidad para lograr este personaje”.

Este libro relata de la manera más jocosa anécdotas reales y ficticias del singular dictador que gobernó Colombia entre 1953 y 1957. “Rojas Pinilla ni siquiera quería ser presidente, era el jefe de las Fuerzas Armadas, y a él le gustaba era estar con sus vaquitas. Eso explica en buena parte el tipo de dictador que fue. Había otras personas más preocupadas porque fuera un dictador como tal, pero él era el que menos, aunque terminó creyéndose el cuento y sintiéndose muy importante. Hizo lo mismo que hacen todos los dictadores, pero digamos que fue menos sanguinario y duró poco”, afirmó el autor.

Además del dictador, hay otro personaje que toma protagonismo: el caballo Triguero, que para este escritor fue tan importante como el dictador en prestigio y en imagen. Por eso, el centro de la novela es una rivalidad entre dictador y caballo; Rojas Pinilla siente que el caballo le está robando popularidad.

Samper admite que hubo parte de verdad y de mentira en el mito del caballo, pero en esta ocasión quiso escribir desde los recuerdos del año 1954, que se veía como el más feliz en la historia del país por la simple ilusión que tenía un sector de la población de que las cosas esta vez “sí iban a cambiar”. Esa fue la razón para que incluyera el hecho de que su bisabuela cargara una foto del dictador en la cartera, y el grave incidente, que se enlaza con el día en que cumplió nueve años, de la matanza de los estudiantes de la Universidad Nacional entre el 8 y 9 de junio. “Para mí fue un error. Él no es de mis simpatías, pero no creo que hubiera ordenado la matanza de los estudiantes”.

La otra parte de la novela es la historia de una amistad entre el hijo del veterinario de Triguero, Rafael, quien “coincidencialmente” se parece al autor, y uno de los niños que recogen el abono de los caballos en el hipódromo, Jota. Samper recrea el mundillo del hipódromo: un lugar importante durante esa época en que se transmitían las carreras por la televisión y en la que se creó cierta afición, aunque Colombia no haya sido un país de hípica, como bien lo anotó el autor.

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Jota, por su parte, está inspirado en un personaje de la vida real: el exalcalde de Bogotá Lucho Garzón, quien trabajó recogiendo el abono de los caballos. Samper lo entrevistó en medio de un ajiaco preparado por la madre de Garzón, y allí se enteró de que Garzón soñaba con ser jinete. “No pudo porque los jinetes no pueden ser altos y él mide como 1,90. Creo que por eso le tocó ser alcalde de Bogotá”.

Este libro le permitió a su autor encontrar historias como la de Laureano Gómez, quien el día del golpe militar no acude a tiempo porque estaba en la casa de su cuñado haciendo empanadas. “Es que este país da para mucho. Si en la historia de Colombia no hubiera episodios tan tristes, sobraríamos los humoristas”, afirmó.

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A la pregunta de si esperaba una mala reacción en Colombia ante la novela, Samper respondió que no. “Rojas Pinilla era un aprendiz de dictador, no era un sanguinario, sino un pobre diablo. Uno le coge hasta cariñito”. En dictadores así influye más el personaje del asesor, en este caso representado por la hija –ficticia– de Rojas Pinilla, Sagrario, quien en la novela le crea un complejo de inferioridad con respecto al caballo Triguero.

Hace unos años en Colombia, Samper Pizano anunció que se retiraba del periodismo; sin embargo, en España trabaja en el programa Sobre la mesa de Radio y Televisión Española, y continúa escribiendo. Anunció que su próximo libro está a punto de ser publicado en Colombia, y que llevará por título Breve historia del puto mundo.

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“Me defino más como periodista. Un periodista que hace a veces literatura. El día que cumplí 50 años en El Tiempo, me retiré para descansar un poquito y no dejarla descansar a usted”, le dijo a su editora, entre risas. “Soy un novelista que escribe con humor, no creo que escriba cosas trascendentales, que vayan a cambiar el mundo, pero que sí se van a vender muy bien”, puntualizó con su habitual sentido del humor.

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