El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

El jazz y su sonido indeleble

Kenny Garrett, reconocido saxofonista estadounidense, compartió escenario con Miles Davis y John Mclaughlin.

03 de septiembre de 2009 - 05:58 p. m.
PUBLICIDAD

Su nombre ha estado al lado de los más grandes. Su figura se ha ubicado contigua en el escenario a las figuras emblemáticas del jazz y con su saxofón ha logrado cautivar a su propio público. Kenny Garrett, codo a codo pero sin truncarle el camino a nadie, logró llegar, consolidarse y permanecer en la escena musical contemporánea.

Con su actitud siempre dispuesta, su look particular, un sabor que envidiaría cualquier intérprete latino y la sabiduría que dan más de 30 años de recitales a lo largo y ancho del planeta, Garrett se ha encargado de divulgar la esencia del bebop, sin olvidarse de manifestaciones modernas.

Por esa mentalidad vanguardista, por ese talento innato y por la convicción de hacer del jazz un fenómeno sensible a los oídos del público general, este artista de Detroit ha tocado con Miles Davis, John Mclaughlin y Christian Mcbride, entre muchos otros.

“Me encanta y me encantó desde niño el olor de la caja donde se guarda el saxofón, mi padre lo tocaba y yo desde pequeño me sentía seducido por el olor de esa cajita en donde lo guardaba. Luego tuve mi primer instrumento y fue un saxofón. Creo que él me eligió a mi por el olor, además, vi a mi padre tocarlo toda su vida, así que yo no quise más que tocarlo”, asegura con la sensibilidad a flor de piel este personaje que empezó a despegar en el jazz integrando la Duke Ellington Orchestra, bajo la dirección de Mercer Ellington.

Se dice que Miles Davis fue su descubridor. Sin embargo, Garrett aclara que el genio de la trompeta lo buscó para realizar un proyecto conjunto y que cuando lo ubicó él ya tenía su propia agrupación. Después los dos se subieron a los escenarios y grabaron producciones discográficas conjuntas por más de cinco años.

Con su habilidad en la interpretación del saxofón ha hecho que las diferencias entre el jazz clásico y el contemporáneo desaparezcan. “Alguna gente cree que si se toca lo más tradicional de jazz, hablamos de lo clásico, y si se experimenta con nuevos elementos diferentes a lo de siempre, los sonidos se denominan contemporáneos. Para mí todo es música, y eso es lo que importa. Yo algunas veces toco un estilo local, y tomo elementos de los lugares que visito. Por eso siempre trato de encontrar nuevas y diferentes maneras de expresarme a través de la música”, comenta entre risas Kenny Garrett, quien se dedicó a profundizar en la música de John Coltrane en su disco Pursuance, de gran aceptación por parte del público pero cuestionado por la crítica especializada.

Hace un poco más de diez años, este reconocido saxofonista se presentó en el Teatro Colón de Bogotá, al lado del desaparecido pianista Kenny Kirkland, el contrabajista Nat Reeves y el baterista Jeff Watts. En ese entonces, Garrett invitó al escenario a Antonio Arnedo y el grupo dio una muestra de verdadero jazz creativo, inteligente y divertido.

“Yo no puedo recordar nada de hace diez años (risas), yo pensaba que había estado hace menos en Colombia. Claro que recuerdo ese momento con Kirkland en una presentación especialmente grande. La audiencia fue muy receptiva de la música y muy cálida. En ese concierto Kirkland y yo tocamos juntos como solíamos hacerlo. Él es uno de mis pianistas favoritos de todos los tiempos, y todo lo que pasaba entre su piano y mi saxofón era un verdadero goce”, dice con nostalgia Kenny Garrett, quien desde hace varios años escribió su nombre en el lugar de los grandes y lo puso con tinta indeleble.

No ad for you

Sábado 5 de septiembre. 8:00 p.m. Auditorio León de Greiff, Universidad Nacional. Tel.: 2 17 19 88. www.tuboleta.com

Conoce más
Ver todas las noticias