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El navegante de nuevos cielos

La primera novela de Eduardo Escallón.

01 de junio de 2009 - 06:00 p. m.
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“¡Qué buscáis? —gemía— ¿Qué es lo que vais a buscar por eso s mundos donde no se os ha perdido nada? ¿Allí donde sólo hay tormentas levantadas por las brujas ?”. Este es el grito de una pobre mujer que ha dado a su hijo a una de las empresas más extremas de todos los tiempos: darle por primera vez la vuelta al mundo. Pero este grito es además casi un conjuro de todo lo que el viaje traerá a esos 200 hombres y cinco embarcaciones que deciden irse bajo la capitanía de Magallanes y, tras su muerte, de Juan Sebastián Elcano a descubrir un nuevo cielo.

“Hay un Ulises universal que se aventura a romper los bordes e ir más allá en todas las épocas y esa naturaleza del explorador es la que me interesa”, asegura Eduardo Escallón, el escritor e historiador bogotano que en su libro El cielo al revés se adentra en el mundo de los navegantes, que en el Siglo XVI dejaron de ser personas anónimas para adquirir el tesoro más preciado: no especias, ni  oro, simplemente el conocimiento del mundo.

“Debo decir, y aquí lo confieso sin tapujos, que la Biblia también ha errado en lo concerniente a los pueblos y las razas del mundo. En fin, éste ya no es un lugar estrecho y ordenado; las cosas no son como eran antes y los libros en latín no son la forma de explicar la naturaleza”, comenta uno de los narradores del libro.

El tema del viaje y particularmente las aventuras de Juan Sebastián Elcano, navegante que completó la primera vuelta al mundo en 1522, tras recorrer 78.000 kilómetros, sacudió a Eduardo Escallón mientras estudiaba historia, y lo inquietó mientras escribía su tesis para graduarse   como doctor  del Boston College (EE.UU.), así que no tuvo que pensar mucho cuál sería el tema de su primera novela.

Su cuestión fue otra, cómo escribir sobre un personaje del que existían tantos tratados  y sobre el que incluso había ya una novela. ¿Cómo crear una voz singular con tantos ecos?.“Había que pensar en hacer una novela. A mí más que interesarme el personaje histórico, me interesaba lo universal que había en él”, explica Escallón. “Sin embargo, no me desapegué de la cosa histórica; por el contrario, hay todo un esfuerzo de investigación por contar con exactitud cómo las rivalidades por dominar las rutas de la trata de especias y drogas estaba a punto de desatar una guerra entra las coronas de Castilla y Portugal, o cómo España se debatía entre un modelo mercantil y uno de terrateniente-católico, que es el que triunfó finalmente”, asegura este escritor convencido de que la literatura le aporta a la historia una posibilidad más de interpretación.

En la quietud de la lectura, el lector que se acerque a la novela El cielo al revés  —nominada al premio Planeta de Novela 2008—, no sólo viajará por nuevas tierras y padecerá las penurias del que sólo divisa mar, sino que también encontrará un tratado de cómo el viaje  transforma: “Sólo yo sabía la realidad del mundo y las equivocaciones reinantes en libros ”, pero sobre todo vivirá en carne propia  esa saudade, que dejan en el alma las nuevas tierras descubiertas. “Guardo del firmamento del Sur, con nostalgia, el recuerdo precioso de dos nubecitas de estrellas”, se lee en las cartas que Elcano. Pero al final cualquier espíritu viajero, tras leer las 239 páginas, no titubeará en admitir, como lo hace el narrador de esta obra, que “el mar nos llama, nos atrae y nos seduce y que se vuelvo al Sur como se vuelve siempre al amor”.

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