Lorena Machado Fiorillo
Fue en el metro donde se dio cuenta de que su situación de emigrante debía ser expresada a través del arte. Una tarde en San Francisco, cuando hablaba por celular en español, una mujer, que estaba cerca de ella, la insultó diciéndole “Speak english, if you can’t, go home. You are in United States, don’t speak spanish”. (Hable inglés; si no puede, vaya a su casa. Usted está en Estados Unidos, no hable español).
No pudo sentir más que impotencia. Al contarlo, todavía se le quiebra la voz, se le nublan los ojos. Ella, Violeta Luna, tan mexicana como artista, construyó el ‘performance’ Tríptico de la frontera, en el que aborda el contexto del emigrante, de aquel que cruza y se le tacha de ilegal. “A mí no me gusta usar esa palabra porque ya te tipifica como criminal, es más bien un indocumentado. Es volver a resignificarlo, ponerlo en un contexto poético, darle visibilidad y revalorarlo como un ser humano”.
Violeta Luna, quien se mudó del país por ir detrás de un amor, concibió la pieza, junto al colectivo Secos y Mojados, como una apuesta cargada de música electrónica que se mezcla con una voz femenina que relata lo difícil de la travesía y videos en los que resalta la lista de qué llevar para lograr poner los pies en un país ajeno. “Mi trabajo se ha transformado en mi pasaporte, me ha permitido viajar y navegar en estas propuestas fronterizas un poco más teatrales, un poco más performativas, que me hacen reinventarme como artista”.
Consulte la programación del festival corporacioncolombianadeteatro.com.