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El sabotaje de los espacios

La artista Doris Salcedo presentó su obra en Nueva York y habló sobre los diálogos entre el Gobierno y las Farc.

20 de octubre de 2015 - 10:33 p. m.
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Durante más de tres meses, el Guggenheim de Nueva York hospedó el trabajo de la artista bogotana Doris Salcedo, en una retrospectiva general de su obra. Al simposio que se organizó y en el que varios académicos y profesores de Estados Unidos discutieron los aspectos más importantes de su arte, llegó vestida de negro y con el pelo abultado, como de costumbre.

También sacó de la cartera una lupa para leer el programa. La misma que, probablemente, le sirve para retratar el conflicto en formatos de gran escala. Las sillas colgantes del Palacio de Justicia y la grieta del Tate Modern de Londres son ya esculturas míticas.

Para muchos fue la oportunidad de ver por primera vez el grueso de sus piezas congregadas. Recorrer la exposición era parecido a visitar una casa amoblada con los eventos recientes de la violencia en Colombia. Cada habitación contaba un episodio concreto de la guerra y era posible tropezarse con las viudas y los fantasmas que ha dejado el conflicto. Una especie de domesticidad saboteada llena de gabinetes ciegos, zapatos impares y camas corroídas, que explican que la casa está amoblada, sin embargo, con orfandad.

Salcedo ha enfatizado que el espacio que crea su obra es, no obstante, un territorio de ficción. Un manifiesto sobre cualquier lugar del planeta en guerra, y que no pertenece a ningún país en concreto. “No creo que mi trabajo sea educativo ni pedagógico. No lo es. Lo político permanece dentro del trabajo y dentro del espacio que se crea entre la contemplación silenciosa del espectador y la experiencia que la pieza produce en él, sea cual sea. No habla desde otro espacio, y está reducido a él”.

En su discurso explicó que lo “imposible” determina las imágenes que crea, porque es la única forma aceptable para expresar la profanación que se causa con una muerte violenta. Las esculturas de Salcedo parecen, en efecto, escapadas de un poema de Celan. Sobre el proceso de paz que adelantan el Gobierno y las Farc dijo que es admirable una sociedad que por fin se anima a superar el conflicto con seriedad, y ejemplo para otros espacios donde la violencia tiene manifestaciones distintas a una guerra civil declarada.

“Mi opinión sobre el proceso de paz es la opinión que cualquier otro colombiano puede tener de él. Yo creo que es extraordinario lo que está pasando allá, aunque suponga un camino largo y difícil. Algo que hay que rescatar es que hay espacio en cualquier lugar, no sólo en Colombia, ni en la antigua Yugoeslavia, ni en lugares que permanecen en conflicto, para pensar y para producir arte, y eso es lo que cuenta. Eso es lo que dignifica a la ciudadanía que habita en áreas de conflicto. Pero creo que hay que pensar en Colombia y en el proceso de paz que tiene lugar allá como un ejemplo. Creo que es maravilloso que una sociedad esté pensando en términos de paz y que piense seriamente en superar el conflicto. Sería maravilloso que cada sociedad pudiera hacerlo, aun cuando no sufra una guerra civil declarada. Hay guerras civiles que tienen lugar en ciertos barrios y ocurren masacres, desafortunadamente aquí, más a menudo de lo que quisiéramos reconocer. Y por eso sería maravilloso que se diera un proceso de paz aquí (en Estados Unidos), por ejemplo”.

Hace algunos días la exposición de Salcedo cerró en el Guggenheim de Nueva York y los espacios que habitó temporalmente quedaron desmantelados. Las piezas que amoblaron esta casa saboteada empiezan de nuevo su gira independiente por distintos museos del mundo.

Como el trasteo errático de los enseres que impone un desplazamiento forzado.

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