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El tango vuelto un ‘8cho’

La Compañía de Danza Aérea, de Argentina, fue fundada por la coreógrafa Brenda Angiel, quien se ha dedicado a explorar los movimientos corporales mientras los bailarines están suspendidos.

02 de abril de 2014 - 10:00 p. m.
La Compañía de Danza Contemporánea fue creada hace dos décadas. / Fotos: Archivo particular
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Para la creación de la Compañía de Danza Aérea, la argentina Brenda Angiel tuvo la asesoría de escaladores y destacadas figuras del deporte extremo en Argentina. Quería correr el riesgo de establecer los parámetros de una nueva disciplina, pero también tenía el deseo de respetar la condición física de todos aquellos que decidieran secundarla en sus objetivos. Lo primero idea fija antes de pensar en el arte fue el elemento técnico desde el cual poder desarrollar lo que se le pasara por la cabeza.

En ese proceso de exploración supo que los escaladores no daban un paso sin la protección de un arnés y empezó a analizar cuáles elementos podían potencializar su ejercicio artístico. Probó varias modalidades hasta que encontró un estilo que lograba adaptarse a sus exigencias y que además permitía la libertad del movimiento, un componente vital para cualquier bailarín. Lo puso en práctica y mirando hacia arriba vio cómo se cristalizaba parte de su sueño.

“Fue un laboratorio en el que tuve que probar cosas específicas para una coreografía y ahí me di cuenta de que había movimientos, prácticas y todo un arte por explorar. Recuerdo que me tocó inventar un arnés, diseñar nuevas disciplinas y demás. Todo lo aprendido lo volqué ahí y fue un trabajo muy arduo, porque me tocó hablar con expertos para abordar el tema técnico y con bailarines de todo tipo para conocer las posibilidades que me daba el movimiento”, cuenta Brenda Angiel, quien empezó su formación como bailarina y coreógrafa en Argentina, pero después se radicó en Estados Unidos, donde complementó su etapa de aprendizaje.

Lo que se conoce como danza aérea no lo encontró en las aulas de clase, ni en los montajes de fama internacional que veía de forma rigurosa cada vez que tenía la oportunidad. Fue un descubrimiento paulatino gracias a su labor como creadora de espectáculos de danza contemporánea y de danza teatro, dos disciplinas que abordó con juicio hasta 1994, cuando abrió los ojos y optó por la exploración de una idea genuina.

Angiel había visto espectáculos en los que actores descendían de grandes construcciones urbanas y también había aplaudido actos casi circenses en los que se mezclaban con picardía la danza, las acrobacias y el humor, pero no tenía noticias de una propuesta que se dedicara en exclusiva a recurrir al aire y a los cuerpos suspendidos como aliados fundamentales de la danza. Ahí estaba su verdadero nicho, ese lugar particular, propio, en el que podía desenvolverse y aportar algo nuevo a la danza que tantos momentos gratos le había proporcionado.

“Para la danza es una nueva perspectiva saber utilizar el aire como cómplice. Puedo decir que logré el sueño de quedar suspendida por mucho tiempo y sentir en el rostro la libertad. La danza clásica en sus principios buscaba desprenderse de la gravedad y lograr con imaginación varios movimientos, y es lo que he venido haciendo con mi compañía durante varios años”, cuenta la coreógrafa cuyo mérito fundamental se concentra en el hecho de poder traspasar el arte de la danza contemporánea a otra dimensión.

Todavía sin saber emplear muy bien los arneses y sin contemplar los alcances de su propuesta, creó algunos montajes que hoy por hoy describe como “muy básicos”. A medida que fue superando los retos, identificando el medio y conociendo las voluntades de sus bailarines, la Compañía de Danza Aérea fue presentando espectáculos más exigentes y el nombre de su fundadora y coreógrafa principal se consolidó.

Desarrollos artísticos para espacios abiertos con bailarines que intervienen las fachadas de los edificios fueron su apuesta primaria. Después empezó a dar brillo a los detalles y se quedó casi en definitiva con los espectáculos diseñados para salas. En ellos Brenda Angiel ha conseguido realizar propuestas impactantes, como Condición Aérea, que se presentó durante la edición correspondiente al 2010 del Festival Iberoamericano de Teatro, y 8cho, que se exhibirá en pocos días en Bogotá.

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“Condición aérea y 8cho son las dos últimas creaciones de mi compañía, así que son las que en este momento me tienen más pendiente. Se trata de dos espectáculos muy distintos. En 8cho, por ejemplo, le damos un protagonismo importante a la música, a la banda típica argentina, y desde allí hay una búsqueda interesante hacia la modernidad”, asegura Brenda Angiel, quien desde 1997 dicta cátedra en diversas universidades.

La esencia del tango y el trabajo desde la música y la danza nacieron con este montaje de la Compañía de Danza Aérea. La coreógrafa se asesoró de grandes personajes del movimiento del tango y recibió innumerables sugerencias para lograr el contrapunto entre las músicas de las décadas de los 30 y 40, y los sonidos modernos, una conjunción impensable y hasta insoportable para los oídos conservadores del ritmo del 2×4.

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“Al comienzo fue una lucha para encontrar el punto de fusión. Era como una imposición el hecho de trabajar el tango, por ser mi país, y yo me resistía con todas las fuerzas. Luego crecí y me acerqué mucho más al tango, valorándolo y admirándolo. Es una danza muy terrestre, hacia el piso, y es muy distinto de lo que yo quería hacer. Sin embargo, esa lucha me motivó a romper lo impuesto y a buscarles puntos en común al baile aéreo y al tango. En un determinado momento hice un clic y supe que nunca iba a hacer un tango de verdad, así que nadie puede venir al show a esperar un espectáculo de tango, pero tiene elementos vivos de nuestra música”, cuenta Angiel.

El montaje 8cho es el resultado de una iniciativa personal de la coreógrafa, pero ha servido para celebrar las dos décadas de funcionamiento de la compañía y para llegar a varios rincones de América y Europa. Gracias a la aplicación en su arte de ese “sentimiento triste que se baila”, tal y como definió Enrique Santos Discépolo al tango, Brenda Angiel ha establecido otros caminos para desarrollar sus espectáculos.

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En la actualidad, esta artista argentina está convencida de que le puede ganar el pulso a la gravedad. Ahora piensa que casi todos los bailes se aprecian mejor cuando los cuerpos están suspendidos.

 

 

 

 

jpiedrahita@elespectador.com

Información y boletería: www.festivalteatro.com.co y www.tuboleta.com.

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