La obra de Juan Cárdenas tomó dos rumbos paralelos hace 40 años, cuando el artista decidió subvertir las normas del arte moderno, que no miraban la historia y los hechos del pasado como temática, y empezar a dejar un legado de obra histórica.
Hasta ese momento, sus cuadros viajaban entre lo figurativo y una abstracción que no se percibe a primera vista. Pero tras un período en París, Cárdenas empezó a mirar hacia el pasado, pues, como él mismo lo dice, “aquí había muy poco legado pictórico histórico, salvo por José María Espinosa, que fue un gran artista. Entonces pensé que todavía era posible reconstruir el pasado de manera casi arqueológica, antes de que todo se perdiera”. Así, el pintor empezó a trabajar una serie con la fisonomía del Libertador. Luego, leyendo sobre personajes y lugares, pues hay poco registro gráfico, ha ido creando, a partir de apuntes que se convierten en dibujos y maquetas, una obra de más de 30 piezas, que no se vende —pues es para sus hijos— y que él transforma constantemente.
Uno de los cuadros que Cárdenas ha conservado para su familia y para que se constituya en legado histórico del país, el cual no ha mostrado públicamente, fue el que interesó a Beatrice y JulioMario Santo Domingo cuando llegaron a la casa del artista en busca de una obra que sirviera como telón de boca del teatro que hoy se erige en el noroccidente de la ciudad.
Al ingresar al teatro, la imagen republicana de una enorme plaza en la que se ven, al fondo, varias edificaciones recibe al público. Quien no lo ha visto antes ni conoce el título no tiene por qué saber que es la Plaza de Bolívar de Bogotá, pues, siendo el costado suroccidental, no se ven ni el edificio del Capitolio (cuya construcción comenzó en 1847, en la presidencia de Tomás Cipriano de Mosquera) ni el Palacio Liévano (Alcaldía de Bogotá). Ahí, en una tarde santafereña de mediados del siglo XIX, bajo un cielo cobrizo, que protagoniza gran parte de la obra, y la luz que quien conoce el trabajo de Cárdenas identifica como suya, se encuentran varios personajes que le rinden homenaje a la historia. En un principio, Cárdenas pensó que él mismo replicaría su óleo; sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que esta obra de 17 metros de ancho por 11 de alto, le correspondía hacerla a expertos en la materia. Así que se lo encargó a los expertos que hacen los telones del Metropolitan Opera de Nueva York, quienes tardarían dos meses en terminarlo.
En un gesto poético más que histórico, el maestro Cárdenas decide poner a conversar, a la derecha del cuadro, al maestro José María Espinosa (1796-1883), “quien pintó de primera mano a todos lo próceres, siguió a Nariño en sus campañas y se erigió como el gran pintor de la Independencia”, con Miguel Antonio Caro (1843-1909), periodista conservador y maestro de las letras y la filología. Estos dos junto a un personaje de la ficción.
En el centro de la obra aparecen dos mujeres y dos niñas, cuyas fotografías encontró en archivos del siglo XIX, mas no sus nombres. “No sé quiénes son, pero existieron, y quería rendirles homenaje a la mujeres”, explica el maestro. También en el centro, aparece una particular pareja conformada por el historiador y pintor José Manuel Groot, con un cubilete; frente a él hay un señor con un tabaco en la mano: “Ese es el personaje de un cuento que encontré en el Papel Periódico Ilustrado de Alberto Urdaneta”, agrega Cárdenas. Y a la derecha de ellos, extrema izquierda del espectador, están los hermanos Mosquera. El general Tomás Cipriano de Mosquera y sus tres hermanos: Manuel María, el diplomático; Manuel José, el arzobispo, y Joaquín, presidente después de Bolívar.
Muy en su estilo de siempre, Juan Cárdenas hace guiños a la Historia con estos personajes que estarán en el Teatro Julio Mario Santo Domingo para dar testimonio de la celebración de dos siglos de independencia. Ahora será necesario que el maestro resista el impulso de seguir agregando personajes y reformando la obra original, costumbre que caracteriza su trabajo: un arte en permanente transformación.
Puerto Candelaria abre la temporada
Un coctel sonoro con sabor a cumbia underground, ska, vallenatos, jazz latino y una fusión tropical le darán vida al nuevo Teatro Mayor del Centro Cultural Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo, los días viernes 4 de junio a las 8:00 p.m. y domingo 6 de junio a las 11:00 a.m. en dos grandes conciertos a cargo del grupo Puerto Candelaria, agrupación colombiana que lanzará su nueva producción musical titulada ‘Vuelta Canela’. (Av. calle 170 N° 67-51). Informes: Tu Boleta, Tel.: 593 6300.