Durante 22 años el evento más grande en torno al mundo editorial, los libros y los escritores que se lleva a cabo en Colombia, tuvo como fecha marcada en el calendario el Día del Idioma, 23 de abril. Este era el primero de los 13 días que en promedio dura la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Sin embargo, la presencia de escritores y editores provenientes del cono sur se veía interrumpida y drásticamente rebajada por la confluencia en fecha con la Feria del Libro de Buenos Aires.
Por otro lado, muchos otros editores internacionales del libro infantil se excusaban por no poder asistir una vez que tenían que atender otro importante evento: la Feria del Libro de Bolonia, Italia, exclusiva para profesionales de textos para menores. La lista de omisiones aumentaba con aquellos que provenían de Ecuador o República Dominicana, que debían también atender sus propias ferias.
“Si queremos ser una verdadera feria internacional debemos poder convocar a la mayor cantidad de autores y profesionales del ramo de todas las latitudes y, sobre todo, de Latinoamérica, además consideramos inconveniente seguir compitiendo por la atención de los editores en una época tan ajetreada”, comenta el director de la Cámara del Libro, Moisés Melo, quien asegura que esa fue la razón principal para que la Feria de este año inicie el 5 de agosto y se extienda hasta el 17.
Aunque el mes de las cometas es considerablemente una época más tranquila para la movida literaria, los organizadores son conscientes de que se enfrentan a nuevos problemas, como la coincidencia con la temporada vacacional en España y toda Europa. Sin embargo, Melo asevera que el impacto ha sido positivo.
“Desde ya vemos los resultados, hemos recibido una proporción muy considerable de confirmaciones por parte de autores y editores argentinos, quienes eran los grandes ausentes de la Feria de Bogotá. Igual ha sucedido con gente proveniente de Chile y Centroamérica. Incluso, las confirmaciones por parte de España han aumentado, lo que nos hace pensar que la edición 22 de la Feria será muy exitosa”, añade Melo.
Además, y aunque podría parecer un asunto menor, el mal clima que suele azotar a la capital por los últimos días de abril estaba teniendo importantes impactos en la afluencia al recinto ferial de Corferias. Y puede ser que agosto traiga buenos vientos para los editores y menos nubes para los visitantes.
México, el invitado de honor
“Más México en Colombia, más Colombia en México”, será el lema que identificará al país invitado de honor a la 22 Feria Internacional del Libro de Bogotá.
“La frase lo resume todo, queremos seguir incrementando los lazos de hermandad que nos une y afianzar aún más las relaciones editoriales con ustedes, la potencia exportadora de libros de Latinoamérica”, comenta el embajador de México en Colombia, Florencio Salazar Adame, quien asegura que a la feria de Bogotá vendrán todos los mayores exponentes de las letras manitas. Esta es la segunda vez que México se convierte en el asistente honorario de la feria, como lo hizo en 1993. “Traeremos una rica manifestación de arte popular de la Casa de Moneda de México, además una muestra de películas que se originaron de novelas de autores mexicanos”, añade el embajador, quien concluye que con esta invitación “queremos mostrar el México contemporáneo”.