Saúl Hernández está en la búsqueda urgente de un psicoanalista. Durante la cita con el especialista quiere encontrar la razón específica que lo motiva a engendrar, casi con demencia, proyectos musicales. Deimos, In Memoriam, Frac, Las Insólitas Imágenes de Aurora, Caifanes y Jaguares han sido sólo algunas de las bandas que ha liderado y los principales motivos que lo llevan ahora a cuestionar, con seriedad y mucho más que antes, su salud mental.
Lo que le pasa actualmente al rockero es que no sabe muy bien cómo caracterizarse, porque es un ex Deimos, pero al mismo tiempo no lo es. También puede tener el rótulo de un ex Insólitas Imágenes de Aurora, pero, dada la importancia de esta banda adolescente, le cuesta un poco anteponer la expresión “ex”, y ni qué decir de su sentimiento por Caifanes, agrupación que para complicar aún más su cerebro, se reúne por estos días para ensayar y presentarse en el Festival Estéreo Picnic 2012, el próximo 30 de marzo, en Bogotá. Con Jaguares, en la medida de lo posible, es distinto, porque su génesis fue mucho más personal y dispone de esa iniciativa casi que a su antojo.
“Yo soy un compositor y trato de compartir mi trabajo con otras personas. Esta inercia que me lleva a hacer música es la que me condiciona a diseñar un proyecto tras otro. Tengo una hiperactividad consumada que jamás va a parar y, pensándolo bien, puedo decir que soy Saúl, el Caifaguar”, comenta el artista mexicano. A pesar de ser, sin duda alguna, la figura más importante de cualquiera de esas propuestas sonoras, siempre ha entendido el arte como una construcción colectiva.
Para Saúl Hernández Las Insólitas Imágenes de Aurora fue un laboratorio muy divertido. Todos sus integrantes hacían propuestas y trataban de sacarlas adelante al unísono. Caifanes fue quizá más directo y personal, y Jaguares, sobre todo al principio, surgió como un experimento para crear arreglos arriesgados. Remando, su más reciente producción discográfica y única como solista, es un trabajo que venía cocinando desde hace muchos años. A esa iniciativa le gusta definirla como sónica y conceptual, y con ella pudo probar suerte en otros territorios.
“En este momento estoy en una etapa en la que intento conectar al Saúl Hernández de doce años con el Saúl Hernández de 47. Por eso creo que surgió este Remando, como punta de lanza de otros proyectos que me daban vueltas en la cabeza. Cuando me planteé la urgencia de hacer un disco, pensé en comenzar a desatar este nudo gordiano, y la mejor forma fue encontrando una conexión conmigo mismo”, dice el rockero, quien hace algunos años tuvo que marginarse de la actividad musical porque padeció un cáncer en las cuerdas vocales que, por fortuna, en este momento está totalmente controlado.
A Hernández le gusta romper la línea de lo que venía haciendo porque, en la medida en que siente que puede modificar el camino, se considera apto para seguir creciendo. Esas variantes con los discos han sido relevantes para que el público no se acomode ni se acostumbre a un sonido. En su discografía, ningún proyecto se pelea con el otro, más bien se complementan. Por eso es que Saúl Hernández tiene el sueño de juntar algún día sus creaciones para sentir su obra terminada. Pero eso será al final de su historia y todavía faltan los segundos tiempos de Caifanes, de Jaguares y, sobre todo, el remate de Hernández solo, frente al espejo.
Festival Estéreo Picnic, viernes 30 de marzo, a partir de las 12 m. Parque Zona F, Bogotá. Informes: 593 6300 y www.tuboleta.com.