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‘Encuentros y desencuentros’

La muestra pretende contar las historias de vida de parejas de artistas que han compartido un "universo" de la mano del arte.

04 de agosto de 2011 - 06:41 p. m.
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“Siempre tuve la certeza de que mi compañero de vida iba a ser un artista. No sentí nunca que viviría con un economista, médico o dentista, posiblemente porque no habría tenido mucho de qué hablar y compartir. No me imaginaba hablando de números o estómagos, pero sí de Van Gogh, de colores, de formas y composiciones”, dice la artista colombiana Yolanda Mesa cuando le preguntan sobre su esposo, el pintor neoyorquino Nicholas Sperakis.

Las historias de amor y de artistas viviendo bajo un mismo techo han marcado la historia del arte occidental: Auguste Rodin y Camille Claudel, Frida Kahlo y Diego Rivera, Sonia y Robert Delaunay, Lee Krasner y Jackson Pollock son algunos ejemplos memorables. En el arte colombiano del siglo XX y XXI también es posible encontrar parejas que entretejen sus trabajos artísticos con la intimidad de una vida compartida.

Encuentros y desencuentros. Parejas de artistas en el arte colombiano es la exposición que Galería Mundo ha programado para que 19 parejas pongan a dialogar sus obras. La muestra invita al espectador a acercarse al trabajo artístico de cada uno de los amantes como un mundo de posibilidades de intersección  y distanciamientos abismales.

En el caso de Yolanda Mesa y Nicholas Sperakis, no hay egos que se confronten. Desde que se conocieron en Nueva York en el año 1982, y aunque los dos comparten la pasión por el arte, los límites y el respeto han sido fundamentales: “Yolanda y yo vivimos durante muchos años juntos compartiendo nuestro taller y hogar, sin embargo siempre mantuvimos nuestros espacios separados e independientes el uno del otro, tanto en Nueva York como aquí en Bogotá. De cuando en cuando nos visitamos y admiramos nuestro trabajo, pero nunca nos enfrascamos en críticas o comentarios sobre la obra de cada uno”, dice Sperakis.

A lo largo de sus 28 años de casados, la pareja de artistas ha desarrollado un lenguaje plástico muy distinto el uno del otro. En su obra Amores interrumpidos, Mesa hace una aproximación al amor prefabricado y publicitario: el de los carteles de cine, de las luminosas pantallas de Time Square y de los avisos de gran formato que retratan el amor ideal que vende Carolina Herrera o Victoria’s Secret.

Si en la obra de Yolanda Mesa hay una reminiscencia por la Gran Manzana desde que se mudó a vivir a Bogotá hace seis años, su esposo, Nicholas, se ha obsesionado por descubrir la ciudad. Desde la ventana de su apartamento, ubicado en el barrio Antiguo Country, el neoyorquino se inspira con el constante movimiento de la ciudad y las rutinas cotidianas de los transeúntes.

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