«España está enclavada en Europa, que vive una transformación social y digital muy importante, que afecta a todo», reflexionó, en una charla con un reducido grupo de periodistas.
Para el escritor, «todo lo que se invierta en educación y cultura hará posible que las transformaciones digitales tengan que ver con la ética, el civismo, la capacidad de convivencia y no con el simple negocio y la capacidad de manipulación. Porque vivimos nuevas formas de manipulación y de control de las conciencias muy peligrosas. Y por eso, invertir en educación y cultura me parece fundamental para darle un carácter humano a la transformación digital».
Señaló también que no hay que caer en la tentación de decir que los jóvenes no se interesan en la cultura: «Yo he comprendido que no puedo pedirle a mi hija, que tiene 22 años, que tenga los mismos valores que yo en los setenta. Ellos responden a su mundo. Hay cosas que se apagan, otras que surgen. Y, bueno, se trata de tener los ojos abiertos. Por ejemplo, no te puedes hacer a la idea de la repercusión que está teniendo la poesía en el mundo digital».
La poesía «ha sido siempre un género que ha estado entre lo privado y lo público», como ahora las redes sociales, por la exposición que se hace de la vida personal, coincidencia que ha acercado a gente muy joven a la poesía.
«Invertir en educación es decirle a un chaval que para ser poeta no basta solo con usar internet o comunicar sus sentimientos en las redes sociales, que también merece la pena leer a Rosalía de Castro, a Garcilaso, a Leopardi, a Federico García Lorca», señaló.
Sobre el XX Congreso Internacional de Hispanistas, con énfasis en lo sefardí y que se celebra esta semana con apoyo del Cervantes, explicó que esta institución «apuesta desde hace tiempo por recuperar y apoyar la cultura sefardí», con un curso de cultura sefardí en Toledo y rutas de memoria, además de haber hecho más de 30.000 exámenes de conocimientos constitucionales e históricos para que los sefardíes puedan pedir la nacionalidad española.
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Pese a que el Cervantes «viene de una época de muchos recortes», tiene por delante planes de expansión, con la apertura prevista en Dakar y Los Ángeles, tras una sequía de siete años sin nuevos centros.
«El signo de identidad más fuerte que tiene España es el idioma español y la cultura española. Somos 483 millones de hablantes de español nativos, el segundo idioma nativo tras el mandarín, y casi 600 millones de hablantes como lengua de comunicación, el segundo idioma de comunicación tras el inglés», recordó.
Y lamentó que «llama la atención, en un país como el nuestro que está siempre discutiendo de nacionalidad y banderas, el abandono que ha habido en la inversión cultural tradicional».