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Hablemos de Improvisación: Guide de Voyageurs

Septiembre es el mes del jazz en Colombia. Por tal razón, y gracias a Inés Elvira Lopera, presentamos a varios músicos que nos dan su versión de lo que es la improvisación.

24 de septiembre de 2018 - 03:52 p. m.
Lorenzo Márquez, guitarrista, compositor y cantautor. Entre sus proyectos se cuentan el Lorenzo Márquez & Noneto, con el cual hizo un disco inspirado en las fotografías del fotógrafo francés Félix Bonfils, y Lucas Hill, su proyecto solista como cantautor. / Elizabeth Gallón Droste
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Para mí, improvisar es contar una historia. A veces una historia mía, a veces una historia de alguien más. Esta es la historia de un guía turístico del Norte de África que fue retratado en el siglo XIX, y cuya foto me llevó a hacer una canción, una improvisación, y finalmente todo un disco.

***

Ella venía desde un lugar lejano, aunque yo nunca supe de cuál. Su piel y su pelo eran pálidos -no sabían vivir bajo el sol-, y sus manos eran frágiles, eran manos que no habían trabajado la tierra. Ella no caminaba como las mujeres de aquí, no hablaba como las mujeres de aquí, y no miraba como las mujeres de aquí.

Nunca pude mirarla por mucho tiempo a los ojos. Cuando lo hice, sus ojos se metieron tan dentro de mí, que averiguaron todo lo que yo había hecho y había dejado de hacer. Me saquearon por dentro, y yo quedé rendido y sentí pena. Por eso creo que ella viajaba sola, porque nadie puede aguantar por mucho tiempo que lo estén viendo así.

Por eso creo que venía al desierto; porque entre esta arena, este sol y este cielo, no se puede esconder nada, y a lo mejor ella quería ver esas cosas que no guardan secretos. Vino aquí varias veces, y siempre me buscó a mí. Desde la primera vez me pidió que la llevara hasta el Sahel, y siempre que vino, quiso recorrer ese mismo camino.

Yo al comienzo me negué a llevarla, porque ese viaje no es para las mujeres. Es un camino largo de poca agua, y muchas veces para sobrevivir en el desierto hay que hacer cosas que no todas las personas están dispuestas a hacer. Pero ella insistió; se plantó en la arena frente a mí, y se quedó en silencio. Yo la miré a los ojos y supe que ella no era como las mujeres de aquí, no caminaba como las mujeres de aquí, no hablaba como las mujeres de aquí, y no miraba como las mujeres de aquí. A ella no le daba miedo no regresar, así que decidí llevarla.

 

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