Upegui comenzó como abogado, pero el imán de la música pudo más y lo arrastró a convertirse en un motor creativo y fecundo que será recordado por muchas de las iniciativas que logró llevar a cabo. Sus dos grandes amores en el campo de la música fueron la ópera, por un lado, y el arte musical colombiano, por el otro.
Como empresario operático, fue el originador de grandes temporadas líricas en su Medellín natal y después, como director de bellas artes de la vieja Colcultura, el iniciador de lo que vendría a conocerse como Ópera de Colombia, que hizo cantidad de temporadas inolvidables, donde el elemento colombiano era primordial, y que se daba el lujo de presentar media docena de óperas anuales en diferentes ciudades del país.
Cuando Upegui se fue el rumbo cambió y se dedicaron a presentar muy buenos espectáculos en los cuales, sin embargo, el elemento nacional brillaba por su ausencia. Pero mientras Upegui estuvo, una cantidad de buenos cantantes colombianos demostraron sus capacidades, como Marina Tafur, Sofía Salazar, Marta Senn, Zoraida Salazar, Carmiña Gallo (que después se convertiría en su esposa y en socia de sus iniciativas culturales), y tantos otros que incluso llegaron a brillar en horizontes internacionales, por no decir nada de un grupo selecto y colombiano de directores escénicos, escenógrafos, directores de orquesta, luminotécnicos y demás personal técnico.
Posteriormente, y con Carmiña Gallo, creó el conjunto llamado Clásicas del Amor, para divulgar no sólo el repertorio romántico sino también trozos de ópera, música colombiana y arias de zarzuela. Después de casi veinte años, este grupo sigue dando conciertos y ojalá que sobreviva a la desaparición de Upegui. Lo más notable de Alberto Upegui era el entusiasmo y el amor que ponía en todo lo que hacía.
Su eficiencia no le impedía hacer las cosas con cariño y eso se reflejaba en la calidez de los resultados finales de todas sus iniciativas. Incluso cuando estuvo en Roma en un cargo diplomático hizo lo necesario para que lo que hacía tuviera proyecciones al futuro, como me consta cuando casualmente lo encontré precisamente en una representación de Tosca.
Gente como Upegui es necesaria para la cultura del país y ojalá surjan reemplazos a esta figura necesaria.