Joaquín Sabina abandonó la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Rúber Internacional de Madrid, donde prosigue su recuperación tras la grave caída que sufrió el pasado miércoles durante un concierto junto a Joan Manuel Serrat.
Así lo confirmó el representante del artista, José Navarro «Berry», quien ha avanzado que «no habrá» más partes médicos por parte de la familia del artista respecto a su evolución.
Ya este pasado domingo confirmó que el estado de salud de su representado evolucionaba «en la línea esperada». «Todo va correctamente», comentó.
Durante el concierto que ofrecía el pasado 12 de febrero en el Wizink Center de Madrid, Sabina cayó al foso desde el escenario, a una altura aproximada de 1,70 metros, y aquejado de un fuerte dolor en el hombro hubo de interrumpir y posponer su actuación.
Complemente la inforamción: Joaquín Sabina evoluciona favorablemente de la operación tras su caída
Tras los exámenes pertinentes, se diagnosticó que presentaba «traumatismo de hombro izquierdo, torácico y craneoencefálico», así como un «pequeño coágulo» del que fue intervenido sin complicaciones a la mañana siguiente.
Ya entonces se señaló que el artista pasaría «al menos» 48 horas en observación por su historial clínico y las diversas afecciones sufridas durante estos años, especialmente desde que padeciera un derrarme cerebral en 2001.
El cantautor de voz rasgada ha sufrido percances de salud en los últimos tiempos. En la gira de su último disco reprogramó varias fechas por una hernia ventral y una inflamación de una vena por un coágulo en la pierna.
Tampoco tiene suerte en la capital española: en 2014 acortó una actuación al sentirse indispuesto y en 2018 se quedó sin voz en pleno concierto. «Estas cosas solo me pasan en Madrid», bromeó él mismo el miércoles.
Numerosos rostros conocidos se solidarizaron con él, desde el presidente de gobierno Pedro Sánchez hasta el cantante Alejandro Sanz.
El show de cierre de la gira ha sido aplazado al 22 de mayo, según uno de sus organizadores.