¿De qué manera el carácter es formado en un ser humano cubierto de voces en distintos formatos? Las decisiones que incitan a dar un paso en falso son instauradas como un chip para obedecer órdenes de un ente superior, pareciendo así como si se perdiera la cordura, sin un criterio subjetivo y propio frente al acontecer social. Este comportamiento pasa desapercibido, ignorado, pero cuando aparecen revelaciones como una luz enceguecedora, se abre la percepción tras esta experiencia. Si surgieran entonces estas revelaciones que permitan experimentar con los sentidos a flor de piel momentos no vividos, con caminos vírgenes de conocimientos basados en las confrontaciones nacionales, de coyuntura, de política, de elecciones presidenciales y demás que se ponen en la mesa con una visión sin límites ni tapujos, aparecerían las artes como un canal que pone en tela de juicio sus creencias, las afirma y las cuestiona.
Desde las tablas, en el teatro, la experimentación se vuelve más intensa, e inserta al espectador en un mundo creado por ideas descabelladas enraizadas en las vivencias cotidianas que oprimen a los colombianos. Aquella idea revolotea por la cabeza cuando se inscriben caminos posibles en una trama de un mundo distópico que se sumerge en un show televisivo para mostrar y develar las realidades de un presidente que se juega el todo por la aprobación a la pena de muerte. Aquí la perfección de la inteligencia artificial se pone en duda, mientras el convencimiento masivo nos sumerge en la atracción principal de los medios de comunicación, que se convierten en los poseedores de la verdad única.
Fe de Erratas es una obra multidisciplinar de teatro inmersivo donde es posible opinar sobre el tema central sobre el que gira la historia, la pena de muerte. Tras sentirse como un miembro del público de un show televisado, en donde se ve un impecable presidente y la participación activa de su familia, aparecen ciertos elementos que dan lugar a una lucha paradigmática, “Al trabajar este tema tocaba encontrar un método que fuera infalible para poner la pena de muerte, en el que ningún inocente caiga, solo culpables y en ese caso, ¿aprobarías la pena de muerte? Entonces al buscar cuál sería ese juez supremo que no se puede corromper, que no se puede comprar, que no se puede equivocar, nace esta distopia, una inteligencia artificial que realmente es un polígrafo que te mide todo y que dice que eres culpable”, explica el director de la obra, Mateo Rueda. La relación con androides y máquinas inteligentes, hechas para no equivocarse y llegar cada vez más cerca de la perfección, deja un claro reflejo de una sociedad enceguecida por las herramientas de la información, una revelación transmitida a través de la familia que pretende ser el reflejo del país.
Una votación en vivo determina un futuro no muy lejano, pero que da fe de ciertos discursos manifestados por el jefe de gobierno de turno. El público es el poseedor de aquella decisión que determinará con un sí o con un no. “Me gusta que el público pase de ser un agente pasivo a ser activo pero sin obligarlo, depende de su decisión si quiere o no. El público realmente se siente inmerso dentro de la situación”.
La participación del público se mantiene desde The Gessell – Niklauss Project (2014), primera obra que compone esta trilogía creada por el Teatro Bizarro, basada en un concepto que el director Mateo Rueda mantiene como una asociación de los personajes (la familia) que saltan y viven en ambas obras sin seguir un orden cronológico o consecutivo de una historia que guíe la trilogía. En la primera obra surgía entonces toda una historia en torno a Tomás (hijo), que remitía a un experimento psicológico para sacarle la verdad sobre el asesinato de su propia familia; la escenografía estaba compuesta por una habitación de cristal que ponía al espectador como juez de los hechos que culpaban o no a Tomás y que según el director, vienen relacionados con el papel de los Falsos Positivos. En esta ocasión, Fe de Erratas, la segunda obra de esta trilogía, trae a Tomás en su infancia, mientras es el presidente (el padre) el protagonista de la historia, puramente definida por un contenido político y de coyuntura frente a las elecciones que se aproximan.
“Yo considero que el arte es político y que es mi medio para contar y criticar, poner sobre la mesa temas que me molestan mucho sobre la política nacional y sobre temas sociales”, explica el director de la obra, quien afirma que es la manera de aportar discusiones que se cuestiona el país, siendo entonces no solamente la voz de una obra puesta a la vista para recrear, sino para experimentar con el público como testigo, para guiar esta historia muy parecida a la realidad y saber, entonces, si la justica sí está en nuestras manos.
Fe de Erratas se presentará en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán el 1 y 2 de junio.