La esquina desplazada puede quedar en cualquier parte del mundo. Ese componente universal ayudó al bailarín y coreógrafo colombiano Carlos Jaramillo a reflexionar sobre esa temática y a estructurar un montaje en el que se reflejara un drama común a muchos países. Su idea, incluso hasta horas antes de presentarse por primera vez al público, ha tenido cambios significativos desde su primer esbozo. Ella misma fue eliminando cosas que no cabían dentro de su hilo dramático, así que fue el propio montaje el que tomó su carácter y fue definiendo sus elementos simbólicos, poéticos y reales para colaborar en la construcción de una pieza escénica que mezcla teatro, música y danza contemporánea.
La idea que se ha mantenido desde el primer soplo de vida de la historia es que nunca ha tenido la más mínima intención de convertirse en un espectáculo para el entretenimiento de los asistentes. Ese fue el dictado que la pieza le hizo a Carlos Jaramillo y él, asumiendo el rol de gestor responsable, respetó esas disposiciones dramáticas, artísticas y musicales.
“Yo escribí el libreto, el boceto y el guión de escena con lo que quería que estuviera presente. Sin embargo La esquina desplazada tomó su riesgo y fue creciendo en imágenes. El año entrante, que la presentaremos en el exterior, tendrá modificaciones que la misma obra exigirá para su desarrollo y evolución”, comenta Jaramillo, quien se formó como coreógrafo en Estados Unidos y está radicado desde hace varios años en Hamburgo, Alemania, donde desarrolla una exitosa carrera artística.
El componente social siempre ha tenido un lugar relevante dentro de la experiencia profesional de Carlos Jaramillo. Sin embargo, él considera que en esta creación está mucho más presente porque aborda el drama, la soledad y el abandono de los desplazados, y además tiene en cuenta su presencia en una sociedad como la colombiana.
“Yo vivo en Hamburgo desde hace varios años y todos los padecimientos de mi país los he sentido allá, porque mucha gente me pregunta por nuestra realidad social. Me gusta incluir bambucos, golpes de cumbia, los secretos de nuestras planicies y demás parajes nacionales para que estén presentes en mi actividad como bailarín y coreógrafo. Yo opto por basarme en el folclor y mostrar la situación cotidiana de la gente y por eso en La esquina desplazada no hay un drama real sino vivo”, cuenta Carlos Jaramillo, para quien el cuerpo es más que un vehículo o un instrumento: es un lenguaje y una forma de comunicación.
El coreógrafo colombiano fundó en Bogotá en 1981 la primera escuela y compañía de danza, Triknia Kábhelioz Danza Contemporánea. En la actualidad su iniciativa se conoce internacionalmente como Triknia Dance Company y se ha presentado con éxito en París (Francia), San José (Costa Rica), Berna (Suiza), Barcelona (España) y Hamburgo (Alemania).
“Creo que la temática de los desplazados y de los desaparecidos es universal y así lo he sentido durante mis viajes. Lo que cambia aquí un poco es la música, que sí es muy colombiana, pero con mucho respeto hacia el folclor. Por ejemplo, incluimos cumbias, pero sin gaitas ni maracas. Aquí está el tambor hembra, que es un desplazado también y que cuenta la historia”, concluye Carlos Jaramillo, que en esta oportunidad tiene la misión de dirigir a 19 bailarines profesionales seleccionados a través de convocatoria pública. La esquina desplazada refleja una realidad colombiana de padecimiento mundial.
Jueves 19 y viernes 20 de septiembre, 8:00 p.m. Teatro Jorge Eliécer Gaitán, carrera 7ª No 22-47. Informes y boletería: 593 6300 y www.tuboleta.com.
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