A pesar de haberse movido en interpretaciones del canto lírico en italiano, latín, alemán, inglés y francés, Juan Carlos Valls le otorga un lugar especial a una ópera criolla. Hace unos años protagonizó la creación peruana Ollanta, y aunque había escuchado que el seleccionado para el rol sería Plácido Domingo, recibió con sorpresa la invitación para figurar dentro del elenco de este montaje, muy pocas veces exhibido dada su complejidad.
Durante el proceso de construcción del personaje se asombró mucho más al ver que no existían registros discográficos ni mucho menos fílmicos, y que el único que lo había interpretado con proyección internacional había sido el gran ícono del bel canto Enrico Carusso (1873-1921). Sin embargo, al tenor italiano le había tocado dejar inconclusa la obra porque su esposa se enfermó y él debió ir a atender sus requerimientos de salud.
Juan Carlos Valls, uruguayo de nacimiento y formado en la Escuela Nacional de Arte Lírico de su país, sintió un gran compromiso con todo el público latino, escudriñó el fondo psicológico del personaje, asimiló su música y le proporcionó todas sus calidades histriónicas y vocales para sacar adelante un megaespectáculo al aire libre realizado en la zona arqueológica de Huaca Pucllana, Perú. Valls se ha presentado en los escenarios más importantes del mundo y ha figurado al lado de las escalas más prestigiosas, pero esa intervención suya de corte masivo le hizo entender que su círculo profesional estaba cambiando.
“Estimo que de verdad hoy ya la ópera está al alcance de todos, y que estamos lejísimos de aquellas épocas en que había que vestirse de etiqueta y llegar en autos carísimos a ver un espectáculo. Eso no existe más y si existe es en lugares muy puntuales, ante una primera función de gala quizá, pero nada más”, comenta el tenor, cuyo idioma favorito para cantar es el italiano, porque a partir de su conocimiento entendió que para poder dedicarse a este oficio tenía que esforzarse al máximo, trabajar por la pronunciación perfecta y por la dicción adecuada, elementos que ya los europeos formados en escuelas italianas tenían ganados.
Los compositores con los que más se identifica Valls son Giuseppe Verdi (1813-1901) y Giacomo Puccini (1858-1924), aunque también ha tenido que abordar personajes de autores como Bellini, Donizetti, Bizet y Gounod. A cada partitura trata de sacarle lo mejor y hace el ejercicio de ubicarse histórica y geográficamente en el lugar del creador para identificar las circunstancias que lo rodearon.
El tenor uruguayo llegó hace un par de semanas a Colombia para cuadrar los últimos detalles de su personaje Des Grieux, del montaje Manon, de Jules Massenet, primer título de la Temporada de Ópera 2012. “Esta es una de las óperas más difíciles que el tenor lírico tiene dentro de su repertorio, porque sin duda debe tener un bagaje técnico que le permita afrontar una ópera de cinco actos, en los que J. Massenet pidió todo a la voz del tenor en pleno y eso la hace más complicada”, dice Juan Carlos Valls, quien compara la potencia de su registro con un tsunami, que con su paso deja energía, o con un trueno, que es capaz de mover hasta al más insensible.
El uruguayo ya tiene casi completa su agenda para 2013 con títulos como Carmen, Nabucco y La Traviata, pero no olvida que su gran reto está puesto en los roles wagnerianos y que está llegando el momento de darles vía libre porque ahora la madurez está de su lado.
‘Manon’. Del 16 al 25 de agosto con funciones jueves y sábado a las 7:30 en el Teatro de Bellas Artes de Bogotá. Avenida Carrera 68 Nº 90-88 Cafam, La Floresta. Informes y boletería: 593 6300 y www.tuboleta.com.