En medio del terreno fangoso que rodea a la Laguna de la Cocha (Nariño), cinco personajes van surgiendo de entre la niebla para dejarnos ver la realidad de una zona rural del sur de Colombia. Alicia (Joghis Arias), atraviesa el Páramo Quisinmayaco para encontrarse con el único familiar que le ha quedado luego de que su pueblo ha sido incendiado por insurgentes. Esta es la historia de «La Sirga», la ópera prima de William Vega que impactó por su impecable fotografía y por la sutileza con la que nos narra un episodio particular producto del conflicto armado.
Un silencio que duele y encanta. Un frío que penetra los huesos y curte la piel. Una casa, «La Sirga», donde renace la ilusión. La bruma impenetrable. El amor insípido de dos desconocidos. Como un poema, Vega y su equipo nos cuentan la vida de una adolescente solitaria que “parece” no cuestionarse sobre su realidad. «La Sirga» fascina por su originalidad y marca un hito como obra magistral en la historia reciente del cine colombiano. Su participación en Cannes y en otros reconocidos festivales internacionales dan cuenta de su nivel como pieza audiovisual. “Nunca somos del todo desgraciados, así como tampoco somos del todo felices”, es la frase con la que Vega da apertura a un escrito en el que describe cómo su filme se hizo realidad.