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«Las mujeres sostienen al mundo»

La polémica actriz mexicana, Jesusa Rodríguez, es una de las invitadas al Carnaval de las Artes en Barranquilla.

06 de febrero de 2012 - 09:16 p. m.
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Para la dramaturga mexicana Jesusa Rodríguez realizar las adaptaciones de los grandes clásicos es como construir una pequeña casa de madera sobre grandes columnas de mármol. Esa labor es diametralmente opuesta a la actividad de basarse en los textos de escritores contemporáneos, a quienes es indispensable crearles un contexto para ayudarles a divulgar el mensaje propuesto.

El humor, la política, la sexualidad y el aborto son los temas en los que se siente cómoda Jesusa Rodríguez, una mujer a quien un día se le apareció el formato del cabaret y hasta la fecha ha hecho lo imposible para evitar que la abandone. Esa creencia ciega en la controversia y el planteamiento desfachatado de los temas que para muchos espectadores son tabúes, fueron aspectos determinantes para que el Carnaval de las Artes pensara en ella como una invitada especial al encuentro en el que se reflexiona a partir de la cultura.

¿De qué manera se dio cuenta de que la unión entre la ironía y la parodia política podía tener tanta acogida?, ¿esa unión en usted es espontánea?

Empecé a hacer parodia política a los siete años en la casa familiar. Siempre me pareció que las cosas serias de la vida sólo se pueden soportar con humor. Después me di cuenta que el común de las personas no quieren saber lo que pasa en su país, excepto si se ríen al escucharlo. Para mí la parodia y la política se unen espontáneamente, de hecho no hay nada más cómico que el humor involuntario de los políticos.

¿Cree usted que existe una forma femenina de hacer teatro y una forma propia de la comunidad LGBT de expresarse sobre el escenario?

Creo que hay teatro bien hecho y teatro mal hecho sin distinción de preferencias sexuales.

¿Cómo recuerda los momentos del Cabaret El Fracaso, junto a su pareja Liliana Felipe?

Aquello fue el inicio de nuestro trabajo en el cabaret, éramos jóvenes y teníamos mucha energía, por eso le pusimos El fracaso, porque era la medida de nuestros límites. Ahora lo recuerdo con mucha nostalgia, también éramos más ingenuas y nuestro humor no era tan negro. El contacto continuo con la realidad política de México nos ha ido deprimiendo, ahora somos una viejas amargadas, pero seguimos pataleando.

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¿Cuáles eran los propósitos para la creación de un proyecto como ‘Divas, AC’?

‘Divas AC’ surgió cuando hicimos un homenaje a Fiona Alexander, una gran artista, pintora y diseñadora de vestuario, quien murió muy joven en un trágico accidente. Ahí comenzó nuestro trabajo en la ópera y como no éramos cantantes nos pusimos ‘Divas’ para que no hubiera dudas.

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¿Qué tiene de especial el trabajo escénico con las óperas?, ¿es distinto que trabajar con una pieza que no incluya cantantes y música como protagonistas?

En la ópera la emoción se suspende y se desarrolla en todos sus matices, la acción queda un poco de lado, en el teatro el desarrollo de la acción es lo que cuenta, en el cabaret el delirio es lo que importa.

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El público recuerda con especial cariño montajes suyos como ‘Donna Giovanni’, y ‘Yourcenar o cada quien su Marguerite’, ¿Para usted son igualmente importantes o son como cualquier montaje de los tantos que ha realizado?

Recuerdo de distinta manera cada montaje, sin embargo, los que más me han revelado a mí son los que menos gente ha visto.

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Usted ha hecho la interpretación de mujeres muy importantes para México como ‘Maliche’ y ‘Sor Juan Inés de la Cruz’… ¿qué aprendió de estas mujeres durante su proceso de acercamiento a ellas para hacer los montajes?

Aprendí que las mujeres, al menos en mi país, sostienen al mundo.

¿Qué fue lo mejor de haber fundado el Cabaret bar El Hábito?

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El Hábito fue un laboratorio de Farsa y eso en México es un lujo como de la corte de Luis XIV. Lo mejor de eso fue aprender un poco la función del género.

¿Cómo ha sido para usted el hecho de hacer arte enfrentándose a la censura?

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Lo más difícil es no autocensurarse. La censura que viene de afuera es fácil de enfrentar, simplemente no hay que tener miedo.

Usted ha abordado en sus montajes temas como la sexualidad, el aborto y la política, ¿existe algún tema tabú para Jesusa Rodríguez?

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El por qué los curas se han empeñado tanto años en urgir en la vulva de la virgen para saber si es virgen o no, me resulta un tema tabú. No tanto el de la virgen, como el de los curas.

¿Cómo conjuga usted la improvisación con lo que está libreteado?, ¿cómo se llega al equilibrio?

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La improvisación es simplemente relajarse y aceptar que el teatro está transcurriendo en tiempo real y con la gente en vivo, el equilibrio se logra cuando el libreto es interpretado como si fuera improvisación.

¿Qué encontró en el cabaret que no hay en otros formatos escénicos?

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Encontré la máxima libertad, la posibilidad de acudir a todos los géneros.

¿En la actualidad qué le dice el espejo a Jesusa Rodríguez?

Mi espejo no habla, cuando mucho me recuerda a veces que existo.

¿Qué proyectos tiene?

Quiero estudiar, conocer más sobre la cultura de México y viajar por Latinoamérica. En el teatro estoy con varios proyectos, uno de ellos sobre una supuesta hermafrodita en la Guatemala de l803. Nunca sé de todo lo que estoy pensando qué se va a concretar.

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