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Las tonadas de un hombre común

El cantautor argentino es invitado de honor al Carnaval de las Artes de Barranquilla. Esta noche hablará sobre su vida y sus canciones, en las que siempre aflora su interés social.

17 de febrero de 2011 - 05:00 p. m.
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Sin perseverar, alcanzó. La constancia no ha sido la principal aliada de Piero. Es más, su nombre ha sonado, rotado y aparecido en los medios de comunicación durante cerca de cinco décadas, pero su trabajo con el arte sonoro no ha sido el más fiel. El argentino va y vuelve en el oficio y aprovecha de buena manera la libertad de ser un artista para crecer también como persona y dedicarse a actividades alternas que se relacionan con su particular interés social por el mundo. Sobre los escenarios y en los estudios de grabación ha pasado mucho menos de la mitad de esos 50 años de historia, pero para el público en Hispanoamérica él ha estado siempre ahí, tal vez representado por sus canciones, las mejores embajadoras que cualquier cantautor pueda encontrar.

Desde que debutó en el mercado discográfico en 1969 con su álbum Piero y luego que les cantó al oído a todos los niños de una generación con su registro Sinfonía inconclusa en la mar (1973), su estilo siempre ha sido una voz autorizada para hacer referencia al movimiento de la nueva canción en América Latina. Este artista, cuyo verdadero nombre es Piero Antonio Franco de Benedictis, fue de los valientes que durante las épocas de dictaduras militares en este continente comenzó a retratar la realidad no sólo desde la hermosa geografía y los escenarios rurales, sino a partir de la política cuestionando las actitudes de los dirigentes y llevando al público a la reflexión. Su música se difundió de manera subterránea, pues los jóvenes se pasaban sus canciones en casetes y los pocos que podían acceder a los LP eran obligados a transportarlos en carátulas de agrupaciones foráneas como The Beatles, Rolling Stones o cualquier artista de soul. Y ya, en un lugar seguro, podían escuchar a Piero en 33 revoluciones y vociferar sus letras, que siempre han sido comunes.

En este momento y según contó en Barranquilla, sus tres primeras producciones discográficas (Piero, Mi viejo y Coplas de mi país) están en proceso de remasterización y aparecerán nuevamente en el mercado muy pronto con algunas creaciones, opiniones y comentarios que en aquella época oscura para el arte fueron censurados. Además está de gira con una propuesta  llamada “Todavía no hicimos lo mejor”, en la que se incluye la presentación de América, su nuevo material musical, que muy pronto presentará en vivo en Colombia, una tierra que lo acogió en los 90 después de haber puesto a prueba la incondicionalidad del artista con la tragedia de Armero y durante los más crueles episodios del narcoterrorismo.

“En nuestros países siempre hay cosas por qué luchar, siempre hay dónde crecer y dónde mejorar. Ahora vivimos en una mediocridad aterradora que nos envuelve desde eso que la gente llama globalización. Creo que hay mucho por soñar todavía, el hombre está para cosas más importantes de lo que ha hecho hasta ahora. Tenemos que apelar a los sueños, porque ellos siguen ahí vivos”, comentó Piero, quien lideró un proyecto para conservar y proteger los derechos de los niños, una iniciativa que además de ser acogida por figuras de la talla de David Gilmour, Annie Lennox y Diego Armando Maradona, también fue apoyada por la Unicef.

El argentino sigue creyendo en la fuerza de América Latina para superar cualquier problema. En las diferencias de pensamiento, creencia y acción ve las potencialidades de este continente que él una y cien veces ha reflejado en sus composiciones. Lo ha hecho con conocimiento de causa, con amor y, por qué no, con perseverancia.

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