Durante estos días El libro troll (Planeta, 2015) ha suscitado revuelo en la opinión. La obra, que fue escrita por el español Rubén Doblas Gundersen, más conocido como El Rubius, un youtuber que tiene en su canal 14’523.177 seguidores, fue censurada para menores de edad en el país por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio.
“Tenemos entre nuestras funciones la protección especial de los niños, niñas y adolescentes en condición de consumidores. Es un principio que hay en el estatuto del consumidor. Esa protección de niños, niñas y adolescentes dice que ‘de acuerdo con lo establecido con la Constitución, los derechos de los niños son prevalentes’, lo que los protege de contenido sexual y todo eso”, dijo para El Espectador Carolina Corcione, directora de Investigaciones de Protección al Consumidor de la entidad.
La Superintendencia de Industria y Comercio ordenó incorporar de manera inmediata en la carátula de El libro troll un aviso de advertencia en el que se indique de manera visible y fácilmente identificable que “El contenido de este libro no es apto para niños, niñas y adolescentes”.
“Tuvimos noticia de este libro. Lo denunciaron los papás de los consumidores. Los medios de comunicación ya habían hecho un llamado y el Ministerio de Educación hizo una advertencia diciendo que había que poner cuidado en el contenido de los textos. Nosotros decidimos averiguar qué estaba pasando con esta obra. Fuimos e hicimos la inspección y evaluamos sus contenidos. Sí se puede vender. No se trata de decir que el libro está completamente vetado o que lo tienen que quemar”, señaló Corcione.
Por parte de las librerías, Felipe Ossa, director de la Librería Nacional, considera que los papás deben fortalecer el carácter de sus hijos. “El punto fundamental es que indudablemente el libro tiene un lenguaje, procaz y vulgar, que tiene unos retos tontos, otros más agresivos, pero que no es diferente al que normalmente se usa en las redes o que usan los jóvenes que escriben esos libros. Usted sabe que hay un auge y una demanda de los libros de jóvenes, cuyos protagonistas también lo son y hablan de sexo y de cosas irreverentes”, dice Ossa.
El personaje llamado Troll es uno de los memes o caricaturas que se usan en las redes sociales para optar por un comportamiento. En este caso, “troll” es quien se burla de los demás y tiene una actitud desinhibida. Es quien, además, no sufre de miedo o vergüenza para realizar ciertas acciones incoherentes frente a las otras personas.
La editorial Planeta advirtió que “somos respetuosos de la libertad de opinión, tal como lo expresa el artículo 20 de la Constitución, y por lo tanto entendemos y respetamos las quejas y el malestar e incomodidad que ha generado en ciertos grupos sociales el contenido del libro antes mencionado, razón por la cual no hemos querido entrar en el debate sobre la conveniencia o no del contenido de dicho libro”.
El debate se centra en el contenido del libro que, según algunos padres y la Superintendencia, encamina a los jóvenes a realizar conductas que vulneran su integridad.
En la página Change.org, el usuario Padres Preocupados hizo una petición a la Librería Panamericana diciendo: “Retiren El libro troll por promover la pornografía infantil, la violencia, el morbo y los antivalores”. Más de 6.200 personas firmaron la iniciativa.
“Un niño o un adolescente no se vería tentado a comprar un texto de Bukowski o Fernando Vallejo. Según ciertas características, un libro es apropiado para alguien, y este es el caso de El libro troll. Si le pones al niño o al adolescente La rebelión de las ratas en quinto de primaria, no lo va a leer; es un libro de literatura universal que tiene un tipo de población a la que debe llegar. Del análisis que hizo la Superintendencia: los caracteres que se emplean, los dibujos, la interacción, concluimos que es un libro propio para el grupo infantil y juvenil, y efectivamente su contenido no lo es”, asegura Carolina Corcione.
Sin embargo, las librerías están copadas de best-sellers que abordan temas sexuales como Cincuenta sombras de Grey, novelas juveniles con temas relacionados con el amor entre los jóvenes como Crepúsculo o Bajo la misma estrella, todas dirigidas al público juvenil.
“Por ese hueco, por esa ‘pequeña’ censura o veto que se le pone a ese libro, se puede colar una censura mayor en la que cualquier persona que cuestione otro libro o tema o autor pueda hacer fuerza para que la Superintendencia los vete. Es un tema muy peligroso porque se podría censurar cualquier libro cuyos autores han sido atrevidos, como Miller, Bukowski, y aquellos que han sido rebeldes contra la Iglesia, contra el Estado, contra la filosofía. Yo creo que esto es un atentado contra la libertad de expresión y es la manera de controlar lo que leen los hijos. Me parece más bien que se trata de formación en valores y carácter. De enseñarles a los hijos qué es lo estético, lo que está bien escrito, la distinción entre el bien y el mal. Los jóvenes tienen que enfrentarse a un mundo que está plagado de estas cosas, y más ahora con la proliferación de internet”, señaló Felipe Ossa.
Esta fue la respuesta de Planeta: “Nos sorprende, tanto en su forma como en el fondo, la decisión de la Superintendencia de Industria y Comercio por el acto administrativo emitido, pero a la vez recalcamos que somos respetuosos de la institucionalidad y por lo tanto acataremos la decisión informada por la Superintendencia.
Esperamos que con esta decisión no estemos abriendo el camino hacia la censura y la disrupción de la libertad de expresión en cualquiera de sus formas. No se trata de lo que ocurre en este caso particular, sino del libro como espacio de intercambio plural de expresiones”.
La Superindustria ordenó que El libro troll no pueda ser exhibido o promocionado en las secciones de literatura infantil o juvenil. Igual advertencia deberán incluir quienes comercialicen el texto mediante métodos no tradicionales o a distancia, como, por ejemplo, a través de portales de comercio electrónico.
Con más de 70.000 ejemplares vendidos en España, El libro troll llegó a Colombia en marzo de este año. A principios de octubre la Librería Nacional recogió los ejemplares de sus estantes, hasta que cumplan con la orden de la Superintendencia.