El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Lengua de trapo

La editorial Lengua de trapo, aún desconocida para muchos en nuestro país, suele dar gratas sorpresas a quienes se atreven a leer sus publicaciones a pesar de que en ellas no se encuentren muchos nombres de escritores famosos.

17 de junio de 2008 - 06:14 p. m.
PUBLICIDAD

El año pasado, esta editorial publicó en su colección “Otras lenguas” un par de novelas deliciosas: Residuos, de Tom McCarthy, y Hotel Problemski, de Dimitri Verhulst. Las dos novelas acaban de llegar a nuestro país y vale la pena recomendarlas.

Residuos es la historia de un hombre que, después de estar a punto de perder la vida en un accidente y de una tortuosa recuperación, desarrolla una extraña monomanía. El haber tenido que aprender nuevamente hasta el más insignificante movimiento lo hace sentir falso, separado de su cuerpo, postizo. Anhela la naturalidad que no encuentra en ninguna persona y mucho menos en él mismo.

Para su agobiante aburrimiento sólo encuentra sosiego gastando su nueva fortuna (una jugosa indemnización que le dieron para que “olvidara” su accidente) en re-crear recuerdos propios y ajenos una y otra vez. Reconstruye los escenarios comprando calles y edificios enteros para su propósito; revive los acontecimientos con exactitud buscando la naturalidad que no encuentra en un mundo que encuentra falso y aburrido.

Esta novela sugiere reflexiones interesantes respecto a la identidad y la verdad. Los lectores que pierden la calma con argumentos extraños, es mejor que pasen por alto esta recomendación, pero los que disfrutan con visiones insólitas de la realidad, sin duda, deben leer este libro.

“Dicen que el Viejo Continente está lleno y que ya no queda sitio para nosotros. Como si ellos siempre le hubiesen preguntado a todo el mundo si les parecía bien que instalasen su colonia en su sala de estar”. Estas son las palabras de Bipul Maslo, el narrador de Hotel Problemski, quien nos describe la vida en un centro de acogida de refugiados en Bélgica.

El mordaz narrador no pierde la oportunidad de burlarse con escepticismo de las vergüenzas de la humanidad. Crea caricaturas grotescas de todos y de él mismo que nos mueven a risa y espanto; muy parecido a lo que les pasa a algunos al leer el Quijote y sus mil desgracias. Uno se ríe de buena gana al principio, pero luego ya no parece tan chistoso.

Es un libro sumamente entretenido que no se puede soltar y una buena forma de conocer una editorial llena de sorpresas.

 

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias