Todos los días y sin excepción los cuadernos de bocetos de Verónica Cárdenas se llenan con dibujos como abonando el terreno para el recorrido. Casi como un ejercicio de calentamiento, estas páginas dibujadas con tinta o con pluma son el comienzo de lo que será un cuadro o una escultura. Así como en las anotaciones de un escritor, en estos ensayos de artista plástico se resuelven los detalles, se cambian las formas que quizá serán parte de la obra final. “El dibujo es lo más auténtico, lo más inmediato que tienes para crear, mientras que otras técnicas como el óleo son más complicadas, hay que preparar todas las pinturas, el lienzo, es casi como un ritual”.
La consecuencia de este trabajo constante es su segunda exposición individual, albergada en la Galería Arte Consultores. Estudio, Jardín, Vista desde la cocina y Ventana sala son algunos de los nombres de los cuadros de diferentes formatos que están expuestos y que evidencian esos espacios interiores cotidianos donde la artista vive, donde trabaja, donde camina y donde respira.
Pararse frente a los cuadros de Verónica es ser invitado a entrar a una intimidad prestada de cuartos amplios, es como querer escudriñar los libros de las bibliotecas, las obras de arte, los pinceles y los lienzos. Es abrir una ventana y ver los jardines de amplia vegetación que se diluyen en óleos, en gouache y en pasteles. Estos lugares los suele resolver en lo figurativo, pero muchas veces la abstracción aparece para matizar esa realidad o para hacer un zoom y llegar a la médula de las cosas. Dos cuadros hechos en collage, por ejemplo, son el resultado de este acercamiento no intencional a ese punto visual que llamó la atención de la artista en otro de sus cuadros.
En estos collages, la manualidad se traduce en recortar, pegar y armar, y este mismo proceso de construcción la llevó a sacar una parte al aire para que se saliera de lo bidimensional. Fue ahí que le nació la idea de hacer unas esculturas. Verónica prefiere llamarlas móviles, aunque no cuelguen del techo y el viento no las atienda. Todas tienen alambre que se enreda en sí mismo y sugieren el curso del movimiento. Tanto en el collage como en la escultura se reduce la forma, se reduce el color para llegar a lo más básico. “Uno llegará a eso con el trabajo, a medida que uno va trabajando esas ideas de simplificación se van desarrollando. Me identifico con Mondrian, quien al principio fue figurativo y lo que hizo al final de su vida fue ir organizando lo que veía en el espacio en geometría y colores básicos”.
La gama de colores remite a los que se dan en el invierno, blanco, mucho gris, azul, verde opaco, rosas pálidos, que llegan a transmitir una nostalgia cálida. Según Verónica, es muy fiel a lo que ve y de acuerdo con esto mezcla los colores. De cierta manera, se sorprende al ver el conjunto de sus cuadros y ver que, en efecto, hay una paleta particular y que eso es parte de su estilo. “Cuando dibujo todo se va conectando con los sentimientos, entonces el color se vuelve muy de uno, es mi personalidad la que sale”, confiesa.
Más que llevar el peso de un apellido tan importante en el medio del arte colombiano, es la inevitable genética la que marca los gestos, así como también algunos trazos. Y de esta manera, cuando termina un cuadro, ve cosas parecidas a las que hace su padre, Juan Cárdenas, a las de su madre, Mónica Meira, y a las de su hermano, Miguel, aunque cada uno tenga una marcada identidad. Esto no solamente pasa en la plástica sino en los espacios, como en un rincón de su estudio que está organizado de manera muy similar al de su padre. Es la herencia que empieza a destilar los rasgos más ínfimos.
El arte, como la vida, es llegar a un ideal, a ese que se valida con la búsqueda en lo cotidiano. Es ahí donde se encuentra Verónica, en el trabajo de cada día que promete un gran devenir.
Galería Arte Consultores. Cra. 16 N° 86A-31. Tel.: 530-0339. (Galería cerrada durante las fiestas de fin de año).