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Luz verde para el cine colombiano

Luego de ser nominada en la categoría a mejor película extranjera, “El abrazo de la serpiente” no deja el sinsabor de una derrota, sino la esperanza de seguir creyendo en el cine nacional.

29 de febrero de 2016 - 12:49 a. m.
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“Durante cuatro años remamos sobre cemento”, dijo Cristina Gallego, productora de El abrazo de la serpiente, cuando hablaba por la prenominación al Óscar. Su teléfono colapsaba y todos los medios del país, todas las personas del país, no imaginaban, siquiera, cómo sería llegar a los Óscar. “Tocamos tantas puertas como pudimos. Muchas veces me sentaba en la cama esperando recibir una señal acerca de esta película que nadie quería apoyar”. La cinta fue una revolución. Ciro Guerra, Cristina Gallego y las casi veinte personas que hicieron parte de la producción solo querían una cosa, solo soñaban un premio: ver la película exhibida en las salas de cine del país que no conoce la historia de sus raíces. Lo lograron, luego de hacer una película que poco prometía para los realizadores del país, Guerra y Gallego, además de dirigir y producir la cinta, la llevaron a todos los colombianos. En mayo del 2015 los teatros de Colombia dieron paso a la aventura amazónica que Guerra concibió gracias a una imagen: la del explorador Theodor Koch-Grünberg hablando con unos indígenas en el Amazonas.

La producción, rodada en el Vaupés (Colombia) con un presupuesto de US$1,4 millones, bajo en comparación con otras cintas que estuvieron en la versión 88 de los premios Óscar, ha recibido distintos reconocimientos en festivales internacionales y nacionales. Entre ellos el premio al Cine Arte en la Semana de la Quincena del Festival de Cannes, escenario en el que fue estrenada; mejor película en la categoría de ficción del Festival de Lima; ocho galardones en los premios Macondo en Colombia, y cuatro premios Fénix en México.

Aunque ha sido elogiada por parte de la crítica internacional, en Colombia sólo fue vista por 120.000 espectadores desde su lanzamiento, el 21 de mayo, hasta agosto, superada por producciones como Colombia, magia salvaje, con 2’367.860, y Se nos armó la gorda, con 452.519, por nombrar algunas. Esto refleja la situación del cine colombiano: una lucha constante por convertirse en un exponente de películas de gran formato y alejarse de las historias que recrean la vida de una familia de clase media o problemáticas como el narcotráfico y la prostitución. En su segunda puesta en las salas del país, El abrazo de la serpiente, desde enero de 2016 hasta marzo tuvo 311.875 espectadores más.

La nominación de El abrazo de la serpiente es la primera para Colombia después de postular ante la Academia 24 películas realizadas en el país. Otros países que no han recibido nominaciones en los premios más importantes del cine han sido: Portugal (32 postulaciones), Rumania (31 postulaciones), Egipto, Filipinas y Corea del Sur (27 postulaciones cada uno).

La historia

La película se basó en las más de 2.000 fotografías que hizo Koch-Grünberg y en los diarios del botánico inglés Richard Evans Schultes. Guerra y Toulemonde, el coguionista del filme, volvieron ficción la historia con Karamakate, el personaje principal, que atraviesa la película llevando a ambos extranjeros a entender su mundo.

La cinta, aunque tiene una historia central, se ramifica en varios de los sucesos históricos que marcaron el Amazonas y que son desconocidos por la mayoría: la presencia de un mesías en medio de la selva que lideró suicidios colectivos, el genocidio debido a la guerra del caucho, la extinción de los pueblos indígenas.

Las imágenes que están compuestas por el contraste del río y la selva ponen en el centro, casi siempre, a los personajes de la historia. La piel de Karamakate (Antonio Bolívar y Nilbio Torres), arrasada por el sol, al lado de los pómulos lácteos de Evan y Theo (Brionne Davis y Jan Bijvoet), incrementa la estética de la película: el blanco y negro.

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“Gracias a la Amazonia que hoy dejó el anonimato para ser vista por el mundo entero, gracias a la infinita selva por su bendición y protección, gracias a nuestras comunidades indígenas por su sabiduría, resistencia y gran amor por la vida, gracias a todo el equipo de trabajo, quienes sacaron adelante esta película. Sin ustedes esta gran travesía no hubiera sido posible. Gracias a cada una de las personas que nos han acompañado en las salas de cine, gracias a todos los que con una voz de aliento nos dieron valentía para realizar”, escribieron en su cuenta oficial de Facebook luego de saber que la ganadora en la categoría a mejor película extranjera fue El hijo de Saúl, galardón que entregó la actriz barranquillera Sofía Vergara.

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La nominación a este premio abre, sin duda, una puerta para todo el cine colombiano. El trabajo de Sergio Cabrera, Luis Ospina, Rubén Mendoza, César Acevedo, Jorge Forero, Lisandro Duque, como lo dijo Ciro Guerra en una de sus entrevistas previas a los premios, llevó “en hombros al Abrazo hasta Los Ángeles”.

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