Anécdotas, fotografías, cartas, instalaciones, mapas, audiovisuales, testimonios de sobrevivientes y obras realizadas por artistas componen el recorrido de esta muestra que revive uno de los actos más inhumanos de la historia.
Shoá, memoria y legado del Holocausto pretende ser una ventana a la historia para no olvidar lo que ocurrió. La exposición se presenta de manera interactiva más allá de la contemplación, con lo cual se busca que los espectadores se adentren en las historias de los sobrevivientes y de los testigos de esta barbarie.
“Permite cuestionarse lo incuestionable: ¿de qué somos capaces? ¿Hasta dónde somos capaces de llegar si no marcamos los límites que afectan, dañan y destruyen al otro, sólo porque piense, sienta o se vea diferente a nosotros? La exposición es una lección”, afirma Hilda Demner, directora y jefe de prensa de la Oficina de Relaciones Humanas de la Comunidad Judía.
La muestra toma como hilo conductor la vida de tres mujeres que fueron víctimas directas de la barbarie nazi: Ana Frank, Hana Brady y Ana Vinocur. La primera, de nacionalidad holandesa, murió en Auschwitz, después de esconderse junto con su familia en la trastienda de una casa. Tenía 14 años. La segunda nació en la República Checa, estuvo prisionera en el campo de concentración de Terezin y murió en Auschwitz, en las cámaras de gas. Tenía 13 años. Y la tercera, Ana Vinocur, de nacionalidad polaca, estuvo en Auschwitz, pero fue trasladada a Stutthof y fue liberada en 1945. En 1947 llegó a Uruguay, donde esta muestra fue inaugurada.
Estas mujeres comparten la estrella de la tragedia y fueron condenadas por ser judías. Según Hilda Demner, “no son números, no son personas sin nombre ni apellido. Nacieron, murieron, sobrevivieron, amaron, soñaron, cantaron y escribieron. Nos colocan en la realidad. Dos niñas que no pudieron crecer, una mujer que logró sobrevivir. Es la historia de millones a través de la luz de estas tres Anas. Viajamos con ellas”.
Actividades complementarias, como, conferencias, proyección de documentales, visitas guiadas y el lanzamiento del libro La historia de los judíos en Colombia serán parte de la exposición.
Los uruguayos Samuel Dresel, Patricia Catz y Uri Lichtenstein dirigen esta muestra y su motor principal para haberse embarcado en esta organización fue el hecho de que aún existe gente que afirma que esto nunca pasó y que las personas que pueden contar la historia de viva voz cada vez son menos.
Quizás algunos se pregunten sobre las razones para insistir en el tema después de tantos años. Demner sentencia: “Para contrarrestar el olvido y la banalización. Para que los hijos y los nietos sepan cómo terminaron con sus padres y sus abuelos, y entiendan que la intolerancia y la discriminación sólo traen violencia y muerte. Porque el que olvida, repite”.
Museo de Arte Moderno. Carrera 7ª N° 24-70.