“Tuvo los mejores 78 años vividos de la Tierra; se los bailó, se los gozó, se los trabajó y se los tomó con un gusto y una gracia envidiables”.
Con esta sentida frase, el diario argentino La Nación despide a Fanny Mikey, a quien cataloga como alma máter del “más importante encuentro teatral de toda América”. El diario no escatima en elogios y además de recordarla como una figura pública tremendamente querida no sólo por los teatreros, sino por el público, rememora los famosos encuentros en el elegante y acogedor piso de Mikey, donde en épocas de festival, cada domingo invitaba a comer su famoso ajiaco bogotano. Un ajiaco que, según el diario porteño, “no tendrá el mismo sabor”.
Los diarios mexicanos, en tanto, retoman su carrera como jefa máxima del Festival de Bogotá, y presentan a “la actriz, directora, productora y jurado”, como la invitada especial de diversos eventos internacionales como “el Mundial de Teatro de París, el Gran Festival de Ciudad de México, el Festival de Sidney y las Olimpiadas Mundiales de Teatro en Grecia y Japón”. Hacen además mención a que en marzo de 2005, por su trabajo en la promoción del teatro en español, Mikey fue acreedora del premio ‘Max Hispanoamericano de las Artes Escénicas’, otorgado por la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE). Y concluyen diciendo: “520 compañías de teatro, de 50 países, de los cinco continentes están de luto tras la muerte de esta actriz”.
Por su parte, el diario El Universal de Venezuela, tras realizar una biografía de la actriz colombo-argentina, relata cómo el funeral de “la creadora del Festival Iberoamericano de Teatro”, se hizo al compás de tangos, salsa y piezas clásicas de Beethoven. “A las afueras del Congreso, en la céntrica Plaza de Bolívar, la Orquesta Filarmónica de Bogotá interpretó tangos de Astor Piazzola y una serenata de Ludwig von Beethoven, que era una de las piezas favoritas de Mikey”.
En el diario El País de España muchos de los importantes personajes del mundo del teatro reaccionaron ante la muerte de Fanny. Juan Margallo, ex director del Festival Internacional de Teatro de Cádiz, cuenta que no había visto a una persona con tantas armas en un festival como el de Bogotá: “Tenía una gran capacidad de trabajo y de convocatoria. Ése es su legado, el poder organizar algo de tan alta calidad y variedad. Además, el mérito se multiplica porque el último país donde uno pensaría que se pudiera organizar un macrofestival que convocara a tantos artistas y millones de personas, es Colombia. Pero ella demostró no sólo que eso era posible sino también que lo convirtió en referencia. No en vano, el lema con el que empezó el festival en 1988 fue: ‘Un acto de fe en Colombia’”.
Angel Martínez Roger, director de la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) de Madrid, afirmó: “Es una de las figuras más importantes del teatro latinoamericano. Su festival es un espectáculo sorprendente. Sobre todo por la capacidad que tenía ella para conciliar más de 40 países en 500 funciones. Su humanidad y personalidad eran arrolladoras”.
Tampoco se quedó corto en palabras Luis Jiménez, director del Festival Don Quijote de París: “Es uno de los festivales más
hermosos del mundo, donde el poder de convocatoria de artistas y público sobrepasa la imaginación, con una Fanny Mikey alzada como ícono del teatro.
El último tributo a una de las grandes
El lunes, durante el último adiós a Fanny Mikey, continuaron los sentidos homenajes a la dama del teatro. En la Plaza de Bolívar, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, el cantante lírico Valeriano Lanchas y César Mora cantaron en honor a la creadora del Festival Iberoamericano de Teatro, quien falleció en la madrugada del sábado en Cali.
“Ella será recordada siempre como una de las grandes de Colombia”, aseguró el presidente Álvaro Uribe en un mensaje enviado desde Atlanta (Estados Unidos), leído por la ministra de Educación, Cecilia María Vélez, en medio de la interpretación de El día que me quieras , de Carlos Gardel, por Valeriano Lanchas.
La velada fue cerrada por César Mora quien interpretó Fanny, canción de salsa compuesta por él en honor de la gestora cultural.
Centenares de personas concurrieron a la Plaza de Bolívar para este homenaje, que comenzó tras la retirada del féretro del Salón Elíptico del Congreso, donde fue velada en cámara ardiente. Los despojos mortales fueron luego trasladados hasta el Cementerio de Chapinero, seguido por sus compañeros y discípulos de aventura teatral.