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Música Ficta: el repertorio flexible de antes

La agrupación colombiana que se dedica a explorar obras del barroco en España y América Latina, publicó su nuevo trabajo musical, “Dos estrellas le siguen”, que ha sido calificado por la crítica internacional con cuatro y cinco estrellas.

17 de febrero de 2016 - 11:28 p. m.
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Música Ficta se mueve entre lo hipotético y lo subjetivo para hacer una muestra, lo más fiel posible, de cómo sonaban algunas piezas de la música antigua en España y América Latina. La investigación, extensa por demás, les sirve a los integrantes del grupo para encontrarse con compositores poco explorados, para determinar algunas condiciones históricas de la partitura y para conocer con mayor profundidad el contexto social de la época. La imaginación, en cambio, les proporciona una mínima licencia para acoger en su formato instrumental obras insospechadas. Respecto a cómo se puede interpretar una pieza del Barroco o de períodos anteriores a él, existen para Música Ficta diferentes fuentes de investigación que suministran datos relevantes. Por ejemplo, las muestras iconográficas han sido muy importantes y por lo general incluyen ángeles tocando violín o arpa. Otra manera directa para establecer el procedimiento artístico antes de abordar una partitura está relacionada con los tratados musicológicos, que cada vez son más precisos en los países europeos. Sin embargo, como no existen grabaciones de la época, para el colectivo colombiano liderado por los hermanos Carlos y Jairo Serrano siempre habrá un grado de subjetividad y, de paso, la oportunidad para imprimirle un sello particular al trabajo realizado. Por ejemplo, en la actualidad se emplean voces con mucho menos vibrato porque el canto lírico antes era el dominante y debía primar sobre el formato instrumental de una orquesta sinfónica. La licencia en ese caso para Música Ficta radica en el estilo de las voces, lo que siempre será una incógnita. “En la época en la que artísticamente nos hemos especializado, la música no estaba determinada para ser interpretada con un instrumento específico; eso comienza con los compositores clásicos. En el Barroco y antes se hacían obras, por ejemplo, para flauta y bajo continuo, es decir, flauta y acompañamiento, pero ahí mismo se aclaraba que se podían tocar con los instrumentos con los que se contara en el momento: oboe, violín, chelo y demás”, explica Carlos Serrano, director artístico de Música Ficta. El grupo se formó en 1988 y durante cuatro años sus integrantes se dedicaron a tocar música antigua de Europa. A partir de 1992 la intención se modificó y la propuesta se concretó en las manifestaciones musicales surgidas en España y América Latina. Con los primeros discos, Romances y villancicos de España y del Nuevo Mundo (1996) y De Antequera sale un moro – La música de la España cristiana, mora y judía hacia el año de 1492 (2000), el colectivo mostró que su idea podía condensarse en un proyecto serio, ambicioso para algunos incrédulos, pero jugoso y con un repertorio inagotable para sus seguidores en Colombia y el mundo. “Desde la creación de Música Ficta, el espíritu del grupo tal vez sigue siendo el mismo y nos guiamos por la palabra amateur, que podría traducirse como ‘aficionado’, pero que en realidad quiere decir ‘amador’, ‘amante’, y eso somos nosotros con lo que hacemos con el arte. No tenemos afán y el reflejo de nuestra calma se evidencia en el trabajo que elaboramos, así nos cueste un dinero largo”, cuenta con seguridad y convicción Carlos Serrano, quien todavía no entiende muy bien por qué el grupo recibe invitaciones de todas partes del mundo para realizar presentaciones en vivo, pero en algo más de 25 años en Colombia han tenido un número de conciertos que no superan los dedos de las manos. Discos como Esa noche yo bailá – Fiesta y devoción en el Alto Perú del s. XVII (2006), Del mar del alma – Músicas y letras de la Bogotá colonial (2008) y Cuando muere el sol – Tonos humanos y divinos de Sebastián Durón, 1660-1716 (2011) han recibido cuatro y cinco estrellas de acuerdo con la opinión expresada por la crítica especializada en Estados Unidos y Europa. Su más reciente álbum, Dos estrellas le siguen, dedicado al repertorio de danza español y latinoamericano del siglo XVII, también ha contado con la aprobación internacional. “Nuestro trabajo editorial de textos y de música requiere de mucho detalle y concentración. El grupo financia sus discos en su totalidad y nuestros ejemplares son costosos porque son elaborados. Por fortuna, nuestros registros también salen publicados en el exterior y, por ejemplo, Dos estrellas le siguen ya tiene vida en otras partes del mundo. Ese es el motor que ha impulsado a Música Ficta a continuar por este sendero”, dice Carlos Serrano, quien se encarga de las flautas en el grupo, mientras que su hermano, Jairo, es el responsable de las voces y Julián Navarro ejecuta las cuerdas pulsadas. Desde que se grabó hasta que salió publicado el disco transcurrieron cinco años, y en ese tiempo hubo muchos cambios en las vidas de los integrantes de Música Ficta que dilataron la realización del registro. El colectivo siguió su proceso de investigación y por eso ya existe material para nuevas interpretaciones. “En Colombia hay mucho repertorio que ni siquiera ha sido publicado en partituras y mucho menos grabado. Compositores malos ha habido siempre y es merecido que hayan pasado al olvido. Sin embargo, a través de la interpretación se pueden hacer cosas buenas a partir de creaciones deficientes. Si un músico se limita a tocar lo que encuentra en una partitura de la época, la pieza podría durar máximo 30 segundos, y ahí es cuando aparece el aporte del colectivo, así que Música Ficta tiene mucho por decir”, concluye Carlos Serrano, quien celebra la flexibilidad del repertorio del Barroco, de esa música de antes que sigue presente. 

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