Los Toreros Muertos han parado y reiniciado actividades varias veces, ¿es más fácil comenzar un proyecto de cero o retomar una propuesta ya existente?
Lo más difícil es mantener una carrera. Cuando uno comienza un proyecto debe tener mucha fuerza porque se entrega la tarjeta de visita y ese entusiasmo debe mantenerse. Los Toreros Muertos mantenemos el mismo espíritu que teníamos en 1986 y ahora conservamos más vigente la primera etapa que la segunda, en la que tratamos de escapar de etiquetas.
¿Los distintos retornos de Los Toreros Muertos han tenido mucha relación con Colombia o es una impresión nuestra?
Nosotros significamos para la sociedad colombiana una manera de decirle al gobierno que no quiere tener injerencia de los Estados Unidos en su política interna. El apoyo que recibió el rock en español en este país tiene mucho de movimiento político. Somos anarquía y libertad de expresión que pocos grupos se permiten. Es tan importante Colombia que en el 2016 se cumplirán los 30 años de carrera nuestra y vamos a hacer un directo desde aquí.
¿La irreverencia y la anarquía han ido cambiando con el paso de los años?
Nuestro principal interés ha sido la diversión porque es contagiosa y ha sido parte fundamental de nuestra historia. La sátira va dirigida a las poses musicales y ahora creo que ya está bien de burlarse de las canciones de los demás. Ese es mi propósito ahora.
¿Cómo es posible hacer canciones tan irreverentes como ‘Pilar’ y al mismo tiempo componer piezas tan poéticas como ‘Dejadme llorar?
A mí me gustan mucho los Beatles y me gustan porque son eclécticos. Lo que siempre quiero es que la gente no se aburra. ‘Pilar’ es irreverente para la gente que no es capaz de aceptar a una madre soltera. Me gusta hacer canciones para cambiar las cosas que no me gustan y eso tiene tanto de sátira como de poesía.
¿Fue poca la divulgación que se le dio a un disco como ‘Cantan en español’?
A mí me divierte decir que nuestros fracasos lograron llegar lejos. Una canción como ‘El mono de la Nasa’ ha sido de las mejores composiciones pero no tuvo mayores repercusiones en el espectro comercial. Yo me he enfrentado con los más poderosos de la comunicación en mi país y he tenido que pagar un precio muy alto.
¿Hay un elemento conector entre las distintas producciones de Los Toreros Muertos?
Nosotros éramos muy salvajes para entrar a un estudio de grabación. Creo que nuestros ambiente era el concierto porque nos dejábamos llevar por la energía. Nos resultaba incómodo meternos a grabar en peceras y por eso nunca hicimos un disco bien grabado. Ojalá lo logremos en el quinto álbum, que tal vez se llamará ‘La noche de Los Toreros Muertos’.
¿De qué manera su labor en la actuación contribuye en su desempeño como vocalista?
Para mí ha sido muy importante y entiendo la actuación como pequeños actos circenses. Creo que soy un payaso y mi relación con el rock ha sido muy compleja porque mi intención siempre fue muy iconoclasta. Yo quería derrumbar mitos.
¿Los artistas en España han estado a la altura de la crisis social que atraviesa el país o se mantienen al margen?
La industria se ha empeñado en ocultar las pocas voces disidentes que hay en el ambiente. No tenemos un Bob Dylan y ese tipo de gente que se enfrenta a las instituciones o a las guerras. Tenemos una mordaza económica y nos hemos vuelto mucho más egoístas. Existen Serrat y Sabina, que son las voces más atrevidas.