La reciente producción en Broadway de Of Mice and Men (De ratones y hombres), del escritor estadounidense John Steinbeck, publicada en 1937 como novela y luego adaptada para teatro por el mismo autor, despertó el año pasado, en su estreno, los más elogiosos comentarios de la crítica, que se preguntó por qué un texto tan apasionante había estado ausente de las carteleras neoyorquinas durante más de cuatro décadas.
Hacía 22 años la versión cinematográfica de Gary Sinise, en la que participaba John Malkovich, había dejado una estela difícil de superar. Aunque no se puede afirmar a ciencia cierta, se podría especular que el personaje de Lennie Small interpretado por Malkovich pudo ejercer cierto poder intimidatorio. ¿Qué director y qué actor se atreverían a emular lo conseguido en esa película?
Pues bien, la directora que se atrevió viene del Steppenwolf Theatre de Chicago, importante compañía fundada por Gary Sinise, en la que John Malkovich también ha trabajado. Se trata de Anna Shapiro, una de las figuras del teatro norteamericano más importantes actualmente, quien ya ha ganado un Tony Award, el premio que distingue lo mejor de Broadway, considerado el más alto honor del teatro en Estados Unidos.
Por ello no es de extrañar que la producción de Of Mice and Men de Shapiro, estrenada en marzo de 2014, sea uno de los sucesos de Broadway. Con un impecable reparto encabezado por tres estrellas del cine y la televisión que, aunque nunca habían actuado en Broadway, constituyeron parte de la fórmula ganadora de Shapiro. Ellos son James Franco (Harry Osborn en Spider-Man), Chris O’Dowd (Thomas-John en Girls, la serie de HBO) y Leighton Meester (Blair Waldorf en Gossip Girl).
Franco y O’Dowd encarnan a George y Lennie, un par de campesinos migrantes de California que en plena recesión de los años 30 tenían que desplazarse de granja en granja buscando oportunidades de trabajo. Son dos seres sin nadie más en el mundo que ellos mismos, que guardan el sueño de conseguir algún día un pedazo de tierra en donde poder trabajar tranquilos.
Hasta ahí no habría nada de particular, salvo por sus personalidades, que hacen que estos dos sean llamativos por donde quiera que pasen, pues la gente que los ve difícilmente entiende que anden juntos. George, aunque con poca formación, es un hombre inteligente y apuesto, mientras que Lennie es un gigantón con el desarrollo mental de un niño pero con una fuerza descomunal que hace que todo lo que caiga en sus manos corra peligro de ser destruido, como los pequeños ratones que suele llevar en sus bolsillos.
Con esa descripción, George y Lennie podrían hacer parte de la lista de parejas cómicas más famosas, como Laurel y Hardy. Pero aunque el humor aparece a lo largo de la obra, generado especialmente por la ternura e ingenuidad de Lennie, Of Mice and Men poco a poco se irá convirtiendo en un drama trágico, en el que nadie es culpable, tan sólo las circunstancias que van arrastrando una especie de maldición que el espectador comenzará a presentir con ese miedo que nos produce lo ineluctable.
También podría decirse que la obra es una historia de amor fraternal, de humanidad, en la que los dos hombres se cuidan mutuamente. George reprende permanentemente a Lennie porque no quiere que se meta en líos, ese tipo de problemas que hacen que los trabajos les duren poco.
Desafortunadamente la proximidad del peligro es encarnada por otra víctima de las circunstancias, la esposa del hijo del dueño de la granja, la única mujer que aparece en la obra, en medio de nueve hombres, interpretada por Leighton Meester. Ella, en ese ambiente masculino y hostil, tan sólo busca que alguien la contemple, tal vez por eso se insinúa y deja los lugares por donde pasa impregnados de su perfume. Sus pocas apariciones son definitivas para desencadenar la máquina trágica.