El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Otra primera vez

A cierta edad, las felicidades particulares son como perlas inasibles. La experiencia sumada no hace sino irnos acortando la sorpresa, y el ceño fruncido se termina superponiendo a los ojos abiertos. “La carne es triste, ¡ay!, y todo lo he leído”, se lamentaba Mallarmé.

11 de enero de 2016 - 09:00 p. m.
PUBLICIDAD

Por eso, cuando la suerte nos prodiga esos raptos de asombro como estrellas fugaces, cuando la experiencia estética termina involucrando todos los sentidos en algo parecido a la sinestesia, sabemos que ha llegado otro de esos momentos que quedan conservados en la memoria.

Faltaría a la verdad si dijera que la noche del domingo 10 mi concentración le fue fiel del todo a la música, los músicos y las historias de Las rutas de los esclavos, uno de los cuatro programas traídos por Jordi Savall. Y digo que no es así porque por momentos mi pensamiento voló hacia otros lugares y otros tiempos: la niñez en que allanaba la colección de LP de Los grandes compositores de Salvat, que ni sus dueños, mis tíos Ruby y Fabio, se habían atrevido a abrir, la primera entrevista a un músico de mi interés, la confianza que me dio la querida Olga Marín como editora cultural de El Espectador para escribir por primera vez en un medio sobre música…

Todo ello porque Las rutas de los esclavos constituyó una primera vez que se suma a esas otras. Enfrentarse a los recorridos temáticos que propone en sus programas Savall supone hacerse partícipe siempre de algo diferente, y en este caso la presencia de músicas conexas con el flagelo de la esclavitud ejecutadas por cantantes mexicanos, brasileños y malienses, con la presencia de instrumentos tradicionales de África occidental y del norte alternando en un formato de instrumentos antiguos como el sacabuche, el basón y el cornetto, nuevamente dejan ver a Savall como un arriesgado visitante de la historia que con música y textos elegidos nos manda de viaje.

La pieza fue puesta en escena por segunda vez en su historia en Cartagena. Todavía hoy hay que revisar mentalmente la fortuna de estar presentes en un hecho histórico. Se quedan grabadas las voces del griot maliense Kasse Mady Diabaté y la presencia del marroquí Driss El Maloumi en el oud y de Ballake Sissoko en el kora africano.

A veces las respuestas llegan sin que hayamos hecho la pregunta. Y Las rutas de los esclavos me recordó por qué me he dedicado al oficio inefable y extraño de hablar y escribir sobre música.

* Director musical Radio Nacional de Colombia.

Conoce más
Ver todas las noticias