La danza odissi es al mismo tiempo una plegaria a las deidades y una invitación a la sensualidad. Se originó en los templos del estado de Orissa, al oriente de la India, que hace muchos años estaban consagrados al arte, la cultura y el aprendizaje. El dios Jagannath, según la leyenda, era el encargado de presidir el ritual que se caracterizaba por el encuentro entre la narración de una historia, a través de suaves movimientos, y las poses que imitaban a una esbelta y atractiva escultura.
Cuando empezó a desarrollarse como propuesta escénica, con todas las posibilidades de exhibición en los distintos rincones del planeta, los montajes incluían sin excepción el resumen sin palabras de la historia de amor entre Radha y Krishna, los eternos amantes de la mitología india. Sin embargo, al ver la aceptación de la danza odissi como muestra estética internacional, los contenidos comenzaron a ampliarse, y en ese proceso ha sido fundamental el rol de la bailarina y coreógrafa Madhavi Mudgal, directora de su propia compañía y quien ha tenido la responsabilidad de montar la pieza Vistaar, invitada este año al Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.
Mudgal nació en Nueva Delhi y es la discípula más aventajada del legendario bailarín Kelucharan Mohapatra, el precursor de la danza odissi. Es considerada la más importante exponente de este estilo. Proviene de una familia estrechamente ligada con las artes clásicas, y por eso desde pequeña ha estado vinculada con la cultura.
“Desde niña he estado involucrada en los procesos histriónica. Ahora estoy trabajando en una metodología de enseñanza que será de beneficio para todos los estudiantes de la danza odissi, porque no es compleja de aplicar, aunque requiere de mucha entrega. Pero no quiere decir que haya dejado a un lado la composición y coreografía de piezas para danza unitaria o grupal”, comenta Madhavi Mudgal, quien define su espectáculo como una balanceada mezcla de movimientos tradicionales con sofisticados giros, adornados con detalles inolvidables, como accesorios y vestuarios.
En cada escena de Vistaar se va resolviendo la trama, se agudizan los sentimientos y las acciones son descritas a través de canciones, en medio de una atmósfera poética que se ve complementada con un juego intrépido de luces en el que sobresalen los azules y los blancos, contrastando con el manejo de las sombras.
La coreografía de esta puesta en escena incluye coordinados movimientos en los rostros de las bailarinas, sofisticados cruces de piernas, complejas posturas estáticas y la condensación de un arte milenario que sigue evolucionando.
‘Vistaar’. Domingo 25 y lunes 26 de marzo, teatro del Gimnasio Moderno. Informes: 593 6300 y www.tuboleta.com.