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Quince años sin Ella

Antes y también después de cualquier categoría musical estuvo Ella Fitzgerald. El primero que lo dijo fue el pianista y compositor Duke Ellington, pero sin duda muchos lo habían pensado desde que la vieron debutar en los escenarios artísticos antes de llegar a la mayoría de edad.

14 de junio de 2011 - 05:49 p. m.
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Comenzó tímida, como buena adolescente, sin tener plena conciencia de lo que tenía entre pecho y espalda. En ese entonces cantaba, lo hacía correctamente respetando algunos de los cánones del jazz y manteniéndose en segundo plano, pues el director de la orquesta era Chick Webb, quien, más o menos, le estaba haciendo el favor a la joven de dejarla participar en la formación.

La vida tomó su curso normal y la ubicó en el lugar que merecía. En 1939 murió Webb y ella, ahora no sólo de nombre sino de manera oficial, fue la estrella. Sentirse la dueña, la responsable de los contenidos sonoros de una orquesta reconocida en los Estados Unidos, le dio el impulso que necesitaba para reinar y fue en ese momento cuando dejó atrás las interpretaciones correctas y la mesura del swing y la balada para adentrarse en los recovecos exigentes del scat, ese viejo amigo de la improvisación que ratifica que la voz humana es el instrumento más completo de todos.

Ella Fitzgerald and Her Famous Orchestra durante la década de los cuarenta dejó de ser necesaria para producir música. Ese nombre era demasiado largo y no hacía honor a la verdad, porque ya se sabía que la orquesta era ella, sin apellidos ni aditamentos. Ese estilo mucho más descomplicado la puso en el mismo peldaño de figuras como Louis Armstrong, Count Basie y el propio Duke Ellington, con quienes realizó jornadas musicales memorables que quedaron registradas para la posteridad.

Esa imagen de Ella Fitzgerald plena, diva del jazz, maestra del scat o primera dama de la canción (como se le conoció oficialmente), resulta contrastante con los últimos momentos de su vida después de padecer una diabetes y perder sus piernas. Hoy hace quince años murió esta figura del género que amenazó con llegar a ser la número uno y lo cumplió. Lo hizo aventurándose y estando delante y detrás de cualquier categoría musical.

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