Por fin llegó el día definitivo de saber la escogida por el profesor, los dos cursos del grado once nos reunimos y esperamos el resultado final por unos 30 minutos. La “ganadora” fue la de una niña llamada Andrea. Su canción se llama “Recuerdos”. La escuchamos, cantada por ella misma, y nos encantó a todos.
A partir de ese momento la empezamos a ensayar cada tarde después de clases. Empezaron días difíciles ya que empezamos a darnos cuenta de que algunos compañeros no se iban a graduar, porque estaban “colgados” en aspectos académicos. Entonces, desmotivados, dejamos de ensayar la canción. Faltaban muy pocos días para el grado y faltaban muy pocos días para que algunos salvaran su año escolar. Pasaron los días y aun así algunos no sabían si se graduaban o no.
Un día de esos estábamos todos en el aula de clases, para saber quién se graduaba y quién no; nos sacaron a quienes sí recibiríamos el título de bachiller. Tristemente, cuando me di la vuelta, estaban cuatro compañeros muy cercanos que no lo lograron. En ese mismo instante recordé la parte de la canción que decía: “recuerdo momentos que juntos pasamos…”, y, “momentos llenos de alegría, llanto y dolor”, especialmente porque algunos de los que se quedaron en aquel aula habían estado con nosotros desde hacía mucho tiempo en el colegio.
Pasaron los días y llegó el momento de graduarnos. Todos llegamos directo por nuestra toga y birrete; unos lloraban, otros reían, otros cantaban pedazos de la melodía que a continuación nos tocaba cantar, ensayamos un par de veces y llegó el momento de cantarla frente a padres de familia y amigos. Antes de salir al escenario me saludó el profesor de cálculo, diciéndome que lamentaba lo de mis compañeros. Creo que nunca, ningún docente experimentará la tristeza que sentimos al saber que esos cuatro buenos amigos no se iban a graduar.
Finalmente salimos a cantar y a la mitad de ella lloramos al recordar a nuestros compañeros, al notar que sus sillas no estaban, al verlos en fotos y tenerlos con nosotros en aquel momento tan especial. A pesar de todo, me quedo con lo que decía aquella canción: “recuerdos que jamás yo podré olvidar, pues fue la época más feliz”.