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“Recuperar la fe colectiva en el papel del arte y del teatro”: Patricia Ariza

El discurso de una experta en el VII Congreso Nacional de Teatro “Escenarios de transformación”, que se realizó del 6 al 8 de septiembre de 2019 en Armenia.

14 de septiembre de 2019 - 09:20 p. m.
Patricia Ariza pide “que el teatro se encuentre de nuevo entre sí desde la perspectiva del reconocimiento, pero también desde la perspectiva de su rol en la sociedad”. / Cristian Garavito – El Espectador
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El teatro colombiano ha sido uno de los movimientos culturales más importantes de Colombia y de América Latina no solo por la formación de grupos de dedicación permanente, sino por la creación de obras originales y performances, que han sido parte del gran relato nacional, y por su influencia en la cultura. (Le puede interesar: Agenda de teatro en Bogotá).

La falta de reconocimiento por parte del Estado ha producido una relativa dispersión en las artes escénicas. Por fin los grupos, las salas independientes y los actores han vuelto a encontrarse tanto en asambleas de salas independientes como en la audiencia del Congreso Nacional, tanto en el encuentro nacional de salas de teatro, como en encuentros regionales y locales, tanto en los festivales como en los escenarios sociales para la reconciliación y la convivencia.

Esta dispersión ha contribuido al retroceso de muchas de las conquistas alcanzadas por el teatro colombiano como derechos fundamentales. Estas conquistas han sido fundadoras de las políticas públicas culturales y de concertación nacional y regional. Políticas que en muchas regionales no se cumplen por la falta del reconocimiento al teatro por parte de las administraciones locales. (Más: ¿Por qué le pidieron la renuncia al director del Teatro Colón?).

Estos años han sido difíciles no solo para el teatro y las artes, sino que han sido difíciles también para la cultura y el país. El tiempo presente para los colombianos y colombianas, así como para los artistas, es el tiempo de pasar de la cultura de guerra a la cultura de paz. Y el teatro y las artes no pueden ser ajenas a este desafío histórico.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, el teatro colombiano se mantiene y crece. Se han mantenido contra viento y marea grupos y salas de dedicación sistemática al teatro, así como grupos de larga trayectoria. Y se han fundado nuevos grupos. Han emergido nuevas dramaturgias y escuelas de teatro. Es relevante la presencia de las mujeres en la dramaturgia, la dirección y en todos los campos de las artes escénicas. Centenares de jóvenes salidos de las escuelas están a la expectativa de mejores condiciones de vida para ejercer el teatro y la dramaturgia.

Han surgido numerosos festivales de teatro a lo largo y ancho del país, al punto que podemos afirmar que Colombia es un país de festivales. Y la joya de la corona, que es el público formado en tantos años de constancia en las temporadas, espera que las políticas públicas den un salto para que el teatro se practique y se lleve a las escuelas, universidades, barrios y veredas.

No obstante, no podemos desconocer que se han cerrado salas y que muchas están en condiciones económicas de precariedad, que en algunas regiones los presupuestos se estancan y disminuyen, y que el andamiaje de trámites para acceder a los recursos del Estado ha llegado a límites de lo absurdo.

Tampoco desconocemos que el presupuesto para el Ministerio de la Cultura sigue siendo residual en comparación con las asignaciones a otros ministerios, así como el presupuesto que este destina a las artes escénicas.

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Es impostergable, por lo tanto, que el teatro se encuentre de nuevo entre sí desde la perspectiva del reconocimiento, pero también desde la perspectiva de su rol en la sociedad.

Es hora de que el Estado piense en la cultura y en el arte como fundamentos de la nación, tal como reza en la Constitución del 91. Y no exclusivamente como un nuevo nicho de rentabilidad,(léase economía naranja). Es necesario retomar el debate sobre el papel de la cultura en la sociedad y sobre la dimensión cultural de la paz.

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El teatro colombiano no puede olvidarse del contexto social en que vive y crea. La cultura en general y el arte en particular pueden y deben contribuir a retejer los lazos sociales rotos por la guerra, el desafecto y la violencia.

Volver a encontrase puede ser recuperar la fe colectiva en el papel del arte y del teatro. En todos los rincones del país, a pesar de la guerra y de la violencia, el teatro vive en los grupos, en las salas y en la calle, y está contribuyendo como ninguna otra disciplina al relato de los acontecimientos vividos, único camino para llegar a la no repetición de los hechos que produjeron nueve millones de víctimas.

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Por eso es imprescindible que todos los ministerios y todas las administraciones tengan proyectos de cultura. La cultura no es solo un asunto político, es el asunto político por excelencia, porque tiene que ver con el modo de ser, de hacer y de decidir de las sociedades y de las personas. Tiene que ver, como dice Amílcar Cabral, un poeta africano, con las respuestas que los pueblos son capaces de dar a las crisis.

* Fundadora del teatro La Candelaria, maestra de dramaturgia recientemente homenajeada por el Ministerio de Cultura por vida y obra.

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La versión del Ministerio de Cultura

El VII Congreso Nacional de Teatro fue promovido por el Ministerio de Cultura y el Movimiento Teatral Colombiano.
El evento planteó los lineamientos básicos que orientarán la elaboración de un nuevo plan nacional de teatro y la construcción de una propuesta concertada para fortalecer el sector a nivel organizativo.
El Ministerio informó que el encuentro nacional sirvió para suscitar una gran conversación desde tres ópticas.
• Cartografía teatral colombiana: una lectura del país teatral desde las diferencias regionales en temas como agrupaciones, eventos y acciones que han logrado impulsar el desarrollo teatral y la apropiación social del teatro.
• Teatro y economía: marcos teóricos, legislación e impactos de la implementación de la Ley de Economía Naranja.
• Políticas públicas para el sector teatral, marcos legales y normativos: un balance crítico de políticas y leyes relacionadas de manera directa con el movimiento teatral.

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