Sepulcros blanqueados Posterior a mi reunión con el comandante del Ejército, ya en el mes de julio, encontrándome en una de las tantas correrías que solía realizar por las veredas de la región, exactamente el domingo 4, se hizo presente en el casco urbano de San Vicente de Chucurí el gobernador de Santander Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo, quien en una manifestación pública en el parque principal de este municipio, entre las palabras que dirigió a la multitud asistente, dijo tener conocimiento de los atropellos del coronel Prieto y sus soldados en contra de los campesinos, que por ello ya estaba tomando las acciones correspondientes; ocurrido lo anterior me informaron y con el canal local de televisión me conseguí el video del acto, donde pude evidenciar la veracidad de este hecho, enviando copia del casete en VHS al comandante de la V Brigada, con el oficio No. 2710-DIV2-BR5-BILUD-CDO-746 de fecha 9 de julio, como evidencia del grado y nivel que ya había alcanzado la campaña de desprestigio y desinformación, derivada de las operaciones adelantadas contra los paramilitares.
El 11 de julio, en el corregimiento del Centenario, jurisdicción de El Carmen de Chucurí, en una operación con el CTI, que buscaba capturar al cabecilla del Frente Ramón Danilo, es aprehendido Javier Fajardo Ariza alias “Carlos”, presunto integrante de esta estructura, a quien se le incautó una pistola 9mm, una motocicleta, un radio y municiones. Paradójicamente, en desarrollo de esta operación, también fueron aprehendidos dos sujetos que se movilizaban en una camioneta Toyota, tipo burbuja, de color rojo con los vidrios polarizados, de placas OIL 783, quienes resultaron ser miembros activos del Ejército, se trataba del cabo primero Edison Domínguez Barrera y el soldado profesional Adelfo Bayona, integrantes del Gaula Militar Santander, quienes portaban sendas pistolas 9mm y no obedecía su presencia en esta zona de fuerte injerencia paramilitar a ninguna orden de trabajo, hecho muy sospechoso que fue informado al comando de la brigada y a las autoridades competentes.
A pesar de la campaña de terror implementada por los paramilitares, las informaciones seguían fluyendo y el 12 de julio, nuevamente de la mano con CTI Santander, en el área rural de los municipios de Simacota y Barrancabermeja fueron capturados Norberto Cala Amaya, Jorge Enrique Rojas López, Segundo Benítez Ortiz y Ana Milena Duarte Camacho, presuntos integrantes del Frente Isidro Carreño del Bloque Magdalena Medio y Frente Walter Sánchez del Bloque Central Bolívar de los paramilitares, siendo puestos a disposición de las autoridades competentes. De la misma manera, en esta operación, fueron halladas dos fosas que contenían los restos humanos de una mujer sin identificar, de aproximadamente 19 años de edad y de un hombre que en vida respondía al nombre de Franklin Antonio Flórez Torres, quien de acuerdo con las informaciones del desmovilizado que nos condujo a su ubicación, fue cabo tercero del Ejército, oriundo de Montería, el cual abandonó el servicio el 13 de diciembre de 2002 cuando era orgánico del batallón Luciano D´elhuyar, vinculándose al Frente Isidro Carreño, donde fue asesinado en el año 2003 por el sujeto alias “Candelillo” por orden del terrorista alias “El Tigre”, dos víctimas que se sumaban a la larga lista de crímenes cometidos por los paramilitares. Y es que buscar diferencias entre lo vivido por la comarca chucureña en el pasado a manos de las FARC y el ELN, comparado con lo padecido en esta época a manos de los paramilitares, era un imposible, su actuar era el mismo, soportados en el terror y diversos crímenes, donde las víctimas era la indefensa población.
Más adelante, el 15 de julio, en la vereda Pozo Nutria, área rural de San Vicente de Chucurí, fueron capturados Jairo Gamboa Lozano, Leonor Estupiñán Dietes, John Jairo Noguera Patiño, Emanuel Moncada Uribe y Gerson Gamboa Estupiñán, presuntos integrantes del Frente Ramón Danilo de los paramilitares, a quienes se les incautaron 2 pistolas calibre 9mm, 120 cartuchos 9mm, 20 proveedores para fusil galil, 2 radios y una camioneta. Días más tarde, fueron ubicadas dos caletas, la primera el 17 de julio en la vereda la Pítala de El Carmen de Chucurí, donde fue capturada Isabel Castillo Amado, en cuyo lugar de residencia fueron hallados 7 fusiles, 40 proveedores, 2.555 cartuchos, 40 granadas, 22 uniformes camuflados y 2 motocicletas, entre otros elementos, la segunda, el 18 de julio en la vereda Monterrey del mismo municipio, donde fueron hallados 5 fusiles, una subametralladora, un mortero, 2 escopetas de repetición, 2.254 cartuchos, 40 granadas y 35 proveedores entre otros elementos.
La fuga de integrantes de las estructuras paramilitares continuaba y es así como el 19 de julio se presentó en las instalaciones del batallón Ernesto Fernández Bueno alias “Perico”, de 23 años de edad, integrante del Frente Ramón Danilo, quien al momento de su entrega manifestó sentir temor por su esposa y sus dos hijos que residían en una vereda de San Vicente, el motivo de la deserción: (según su versión) iba a ser asesinado por no querer continuar haciendo parte del grupo. Conocedor del riesgo que corría su familia, una patrulla los ubicó, trasladándolos a nuestras instalaciones para que el desmovilizado los vinculara al Programa del Gobierno. Nos correspondió tener a esta familia por espacio de treinta y tres días en las instalaciones, brindándoles la manutención que demandaba la pareja y sus dos bebés. Este proceder me hizo merecedor del afecto de alias “Perico”, quien terminó llamándome cariñosamente “papá”, afecto que meses más tarde me salvaría la vida, ante uno de tantos planes para asesinarme, fraguados por los paramilitares.
Era innegable que la afectación de las estructuras paramilitares, en la región se estaba logrando de manera positiva, no solo en la parte militar sino en todos sus componentes, para esta fecha las hectáreas de coca erradicadas de manera manual ya alcanzaban las 300, los cristalizaderos de coca destruidos sumaban 5, la extorsión había disminuido en un 40%, al igual que el hurto de combustibles del poliducto y comercialización del mismo. La presencia de paramilitares armados y uniformados en las veredas y caseríos era cosa del pasado, delinquían, pero de civil, los vínculos con personal de la institución se estaban fracturando, pero a pesar de ello, en el cálculo más optimista, podría considerarse que aquella dura tarea iba en el 30%.
En el caso de alias “Nicolás” ya teníamos confirmada su salida física del área, como consecuencia de las operaciones militares en la región de Santa Helena del Opón y Simacota; este optó por encaletar el armamento y dejar escasamente a los bandidos encargados de cobrar las extorsiones, ubicándose en zona rural de Puerto Berrío, donde según las informaciones recopiladas, fungía como carnicero, siempre acompañado de tres escoltas y bajo la protección de alias “Botalón”, fuera de mi área de responsabilidad.
Una de las tareas claves era la recuperación del control territorial por parte de las instituciones y el caserío del corregimiento Yarima, perteneciente a San Vicente de Chucurí, no era la excepción; cinco meses atrás había ubicado una base militar, conformada por un contingente de 40 soldados, los cuales realizaban una encomiable labor. Con el paso de los días, mis hombres conocieron a un joven de 23 años de edad, que presentaba problemas de retardo mental, se trataba de Nelson Hernán Franco Jiménez. No pasaron muchos días para que Nelson Hernán se convirtiera prácticamente en un servicio de domicilio para la base militar, pues todos los días en las mañanas, se le hacían encargos de diversa índole: huevos, tomates, carne, baterías, etcétera, elementos que de manera servicial iba y compraba en el comercio local, a cambio de una propina de parte de los soldados. Este joven, oriundo de Ciénaga, Magdalena, sería la próxima víctima escogida por los paramilitares en esa campaña de terror que venían ejecutando desde mi llegada al batallón, y es así como el 18 de julio, en horas de la mañana, es vilmente asesinado en la vereda Clavellinas, sobre la carretera que conduce al Carmen de Chucurí, al propinarle cinco impactos con arma de fuego.
Al lado de su cuerpo dejaron un escrito dedicándome aquella muerte:
“Cordial saludo señor coronel Prieto Ribera ahí se lo dejo por sapo y esto son limpiezas de la red de informantes no embale a la gente ATTm AUC Bloque Magdalena medio CHAO”. ¡Qué tristeza! ¡Qué dolor!
Esta demencial campaña de asesinato de inocentes moradores de la región, surtió efecto, por ende, un porcentaje considerable de ese grupo de valerosos carmeleños que me habían visitado en mi despacho la primera semana del mes de marzo, empezaron a distanciarse.
Recibí la información que la tercera semana de julio, Alfredo Santamaría Benavides había convocado a una reunión en una finca de la vereda Cascajales Bajo, de El Carmen de Chucurí, a la cual supuestamente asistieron 15 paramilitares uniformados y con fusil, el diputado Luis José Arenas Prada, el representante Ricaurte Mejía, una parte de los carmeleños que me habían visitado en marzo, entre los cuales se encontraba el exalcalde Jairo Beltrán Luque y el particular Marcos Almeida Villabona, así como otro grupo de civiles que estaban amenazados de muerte, los mismos que tenían órdenes de captura vigentes de años atrás, derivadas de su militancia en “Los Masetos”.
El motivo de la reunión fue el de notificar a varios particulares, a quienes los paramilitares sindicaban de ser informantes del batallón, que les iban a perdonar la vida a cambio de que se alejaran por completo del coronel Prieto, que ellos ya tenían cuadrada la salida mía del batallón, que pasaran a ser parte de las redes de la organización, inclusive hablaron de la reunión realizada en el comando de la V Brigada en días pasados. Ante este ofrecimiento, los particulares que tenían orden de captura vigente manifestaron sus temores de ser capturados por los soldados, a lo cual según me informó la fuente, los políticos Arenas Prada y Ricaurte Mejía, manifestaron que eso no era problema, que como ya estaba en desarrollo el proceso de paz de Santa Fe de Ralito, que crearan un grupo paramilitar ficticio, que se desmovilizaran con ese grupo y de esa manera legalizarían su situación jurídica, que ellos con sus contactos les organizaban lo necesario con las instituciones pertinentes, de esta manera se gestó la creación de un grupo al que denominarían Frente Alirio Beltrán Luque, en honor al alcalde asesinado por el ELN, quedando este grupo de civiles prácticamente bajo el amparo paramilitar, llegando al punto en que ese día les entregaron radios de comunicación.
El 19 de julio son capturados en el caserío de Yarima José Jesús Arenas Pineda alias “El Anciano” y Marino Santamaría Camacho alias “Tío Mario”, presuntos miembros del Frente Ramón Danilo, a quienes se les incauta material de guerra, equipos de comunicación y un vehículo. Igualmente, el 23 de julio en el casco urbano de San Vicente de Chucurí es capturado José Anselmo Monsalve Villarreal alias “Quinta Porra”, integrante de la cuadrilla Capitán Parmenio del ELN, quien tenía medida de aseguramiento vigente.
Las informaciones continuaban fluyendo y los golpes a los terroristas se mantenían. El 26 de julio en la vereda Villanueva de San Vicente de Chucurí es ubicada una caleta de los paramilitares que contenía 1.723 cartuchos para fusil, 20 proveedores, 10 granadas de mano y 20 uniformes camuflados. El 27 de julio en diferentes allanamientos realizados con el CTI Santander en diferentes sitios del área urbana y rural de los anteriores municipios, son capturados Luis Fernando Serrano Gómez, Jaime Cano y Danilo Granda Ariza, quienes tenían medidas de aseguramiento vigentes por concierto para delinquir, incautándose 3 armas cortas, 4 escopetas, 207 cartuchos de diferentes calibres y 2 granadas de mano, entre otros elementos. Igualmente, con la Fiscalía a bordo en la misma fecha, en las fincas Paujiles y el Cerro, de la veredas Tambo Redondo y la Bodega, fueron halladas caletas que contenían 3 armas cortas, 4 escopetas de repetición, 3 proveedores, 233 cartuchos de diferentes calibres, 2 granadas y un radio de comunicación; uno de los predios allanados era de propiedad del parlamentario Ricaurte Mejía, operativo que incrementó la animadversión que existía hacia mí por parte del mencionado político.
El 1° de agosto, en desarrollo de otra operación en el sector conocido como Santo Domingo del Ramo, perteneciente al municipio de El Carmen, es capturado José Santamaría Duarte, presunto integrante del Frente Ramón Danilo a quien se le incauta una pistola calibre 9mm, un proveedor y 14 cartuchos.
Consecuente con la reunión realizada por los paramilitares, supuestamente con la participación de los políticos Luis José Arenas Prada y Ricaurte Mejía en la tercera semana de julio, el 1° de agosto recibí una información telefónica, la cual indicaba que el 2 de agosto, en una finca de la vereda el Quinal Alto de El Carmen de Chucurí, se iba a llevar a cabo una reunión de un grupo de personas que supuestamente integraban el ficticio Frente Alirio Beltrán, con medios de comunicación del nivel nacional, a fin de hacer pública su existencia e iniciar la falsa desmovilización. Conocedor de ello, dispuse la ejecución de una operación, la cual arrojó la captura de Tomás Oviedo Manrique, José Antonio Suárez Moreno, Orlando Beltrán Luque, Aurelio González Gutiérrez, Ángel de Jesús Gutiérrez Gutiérrez, Luis Carlos Beltrán y Adrián Pinzón, varios de ellos con órdenes de captura vigentes a quienes se les incautaron 2 armas largas, 2 cortas, 44 cartuchos, 2 granadas y 2 radios, entre otros elementos.
En esta misma fecha en la vereda los Olivos de El Carmen de Chucurí, es hallada otra caleta la cual contenía 5 fusiles, un mortero, 24 proveedores, 4 granadas y 190 cartuchos.
El balance obtenido hasta el momento era altamente positivo, las estructuras paramilitares sentían notoriamente disminuido su poder criminal, las estructuras de la guerrilla de las FARC y el ELN, a pesar de su poca injerencia en la región, también habían sido golpeadas y las finanzas ilegales que incentivaban a todos estos criminales estaban altamente disminuidas. No obstante, en este análisis no podía incluir al componente político, que a decir verdad desde mi labor y experiencia como soldado, no conocía la fórmula para contrarrestarlo, únicamente actuar de manera diáfana y esperar cómo evolucionaban los acontecimientos.