Qué regla debe darse a los jóvenes pintores
Nosotros sabemos claramente que la vista es de las más veloces operaciones que existen, y en un punto ve infinitas formas, pero no comprende más que una cosa cada vez. Pongamos el caso, tú, lector, mira de una ojeada toda esta página escrita, y en un instante juzgarás que está llena de muchas letras, pero no comprenderás en ese tiempo qué letras son ni qué quieren decir, por lo que necesitarás recorrerla palabra por palabra, verso a verso, para tener noticia de dichas letras.
Incluso, si quisiera subir a lo alto de un edificio, deberás subir escalón a escalón, pues de otra manera sería imposible llegar a su cima. Y así te digo a ti, a quien la naturaleza inclina a ese arte: si quieres llegar a conocer realmente las formas de las cosas, comienza por sus partes más pequeñas y no vayas directamente a la segunda si antes no tienes bien fijada en la memoria o en la práctica la primera.
Y si otro haces, tirarás el tiempo o verdaderamente alargarás bastante el estudio. Y acuérdate de aprender antes la diligencia que la prisa.
Traducción, prólogo y notas de David García López
Tratado de pintura. Madrid. Alianza Editorial. 2013.
Pág. 112.