Escoger tres personajes de la cultura colombiana para darles el reconocimiento de vida y obra no fue tarea fácil, según explica Hugo Chaparro, miembro del jurado junto a Alberto Abello y Amparo Sinisterra.
Sin embargo, la decisión de elegir a la artista pereirana Lucy Tejada, al músico cordobés Pablo Flórez y al dramaturgo y director santandereano Germán Moure no sólo hace reconocimiento a cada uno de ellos individualmente, sino a la diversidad cultural de nuestro país y a la capacidad de innovar y dejar un legado en las artes a través de la propia obra, como consta en el acta.
Muertos sin música
“Un cementerio de muertos que caminan y miran, pero que no sienten”, así definió el maestro Pablo Flórez la vida sin música. Para llenar de alegría ese cementerio, Flórez dedicó su vida al porro, convirtiéndose, como lo expresan los mismos jurados en el acta, “en el porro mismo”.
El hecho de haber sido el primero en cantar una música que era sólo instrumental y el haber compuesto innumerables canciones, entre ellas uno de los mitos del folclor cordobés, Los sabores del porro lo convierten no sólo en un grandioso artista, sino en un transformador de la escena musical caribeña.
La música de las sabanas de Córdoba se transformó y consolidó a lo largo del siglo XX, gracias a los aportes de grandes músicos. Sin duda alguna, el reconocimiento a Pablito Flórez es también un homenaje a otros como él.
Una cachaca en La Guajira
Lucy Tejada nació y creció en el Eje Cafetero, en una casa donde el arte estuvo siempre presente. Gracias a esta influencia, Tejada llegó a la Escuela de Arte y Decoración de la Javeriana, pero su espíritu rebelde y un oportuno encuentro con Alejandro Obregón en 1944 la llevaron a la Escuela de Bellas Artes y al medio de la bohemia bogotana. Allí Tejada no sólo conoció a su marido, el artista Valencia, sino que marcó un estilo en la pintura que la hicieron sobresalir rápidamente en el medio.
En los 50, Tejada realizó viajes a La Guajira que marcarían su obra tanto en la temática como en el estilo. Para el jurado, “se trata de una artista original, dueña de un estilo propio, que ha contribuido al desarrollo de la pintura colombiana y al patrimonio que representa su producción durante toda una vida dedicada al arte”.
Maestro de la escena
Afortunadamente para el teatro colombiano, Germán Moure abandonó la arquitectura para dedicarse a las tablas. Su creatividad, su genio y entrega lo han llevado a lo largo de cinco décadas por los grupos más emblemáticos, como La Mama y el Teatro Libre.
Fue docente de la Escuela Nacional de Arte Dramático y director de un sinnúmero de obras con sus grupos. Moure, a lo largo de su vida, tradujo más de una obra clásica del griego; y ha dirigido innumerables montajes no sólo de clásicos, sino de obras contemporáneas. La labor de Moure ha sido también emblemática en materia de formación de actores. La escuela de arte dramático del Teatro Libre hace parte de este sueño hecho realidad.