El mundo se rindió ante el éxito del cómic Maus, del norteamericano Art Spiegelman. Por primera vez los superhéroes de capa y mirada ultravioleta se distanciaban de la mano del dibujante para darle cabida a personajes que hacían parte de la no menos fantástica y apabullante historia de la humanidad. El cómic, que narra la vida de un superviviente de Auschwitz, Vladek Spiegelman, y que representa a los judíos como ratones, mientras que los nazis son gatos, se convirtió en el primero en su género en ser merecedor de un Premio Pulitzer (1996).
Desde entonces, el sacudón que el mundo de las viñetas ha provocado en la manera de reportear la realidad no se ha detenido. Durante los últimos ocho años, las novelas gráficas de tinte político de Joe Sacco han permitido que el mundo tenga un acercamiento a las víctimas de los conflictos de Bosnia Herzegobina, (Safe Area, Gorazde), entre los rusos y los chechenos (I live here) y entre Israel y los palestinos (Palestina) que no tienen cabida en los cubrimientos de las agencias de noticias.
Este reportero nacido en Malta y radicado en Estados Unidos, tras emprender una serie de cubrimiento de conflictos bélicos mundiales en los inicios de los 90, decidió que el cómic era la mejor herramienta para escapar del anónimo y ligero cubrimiento y poder adentrarse en las frustraciones, en la cotidianidad y las esperanzas de los pueblos abatidos por la guerra.
“Estoy seguro de que mis cómics los leen más las personas que normalmente no leen cómics pero están interesadas en temas políticos o en los problemas particulares que yo examino. Nunca he pensado que tenga una gran base de fans entre la comunidad de los lectores de cómics. Sin embargo, ése es el mejor lugar donde puedo expresar lo que he visto y vivido”, asegura Joe Sacco en una entrevista que aparece en la página de la editorial que lo publica en E.U., Fantagraphics Books.
El primer resultado de ese experimento de darle una dimensión gráfica a sus diarios personales de viaje por Gaza y Cisjordania, fue Palestina, un cómic en blanco y negro, escrito en nueve entregas, el cual narra la primera Intifada contra la ocupación israelí, y que se convierte en una referencia obligada para aquellos que quieran entender y tener antecedentes del conflicto que por estos días no da tregua.
“Este medio no nos dejará separar las acciones, las caras, los cuerpos y las escenas de las palabras que las explican. Sacco muestra cómo un cómic puede contener información crucial para nuestras vidas”, dijo el New York Times unos días después de que se anunciara la reedición del cómic en dos volúmenes y que fuera merecedor del American Book Award.
Con un guión que se empodera a través de unas impactantes ilustraciones, este periodista e ilustrador hace que el lector tenga una experiencia muy vívida de las escenas de tortura, de sus conversaciones con personas que no son cifras de víctimas, sino que tienen nombres y apellidos, mujeres y trabajos, o de sus paseos, con el espíritu adolorido, por la ruinosa ciudad. “La gente se comporta de una forma poco natural ante las cámaras, así que no filmaba (aunque sí saqué fotos), ni grababa las entrevistas. De hecho, apenas hice bocetos mientras estuve allí”, asegura el autor. Su experiencia contada de primera mano, y un exhaustivo trabajo que recopila más de 100 entrevistas con judíos y palestinos, hacen que este cómic esté lleno de detalles y de información que ha pasado desapercibida por los medios masivos.
Sacco no plantea una historia del conflicto entre Israel y los palestinos, ni busca hacer un análisis de las distintas posturas de las partes implicadas. Más bien, convierte en novela las rutinas del horror y las vivencias del pueblo palestino ante el levantamiento por la defensa de los territorios ocupados. De hecho, la única perspectiva ante el conflicto la aporta el reconocido historiador palestino Edward W. Said en el prólogo.
A pesar de que este trabajo gráfico lleva conquistando los estantes algo más de cinco años, y aunque aún sigue provocando boicoteos en ciertas librerías de Estados Unidos, Joe Sacco recuerda una y otra vez en sus entrevistas que el álbum explica un período muy concreto del conflicto y advierte al lector de la posibilidad de cambios en la situación debido a los diversos anuncios de paz. Sin embargo, y como lo ratifica el periodista Jaume Vidal del diario El País de España, “Palestina sigue teniendo una plena vigencia”.