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Un crimen contra el arte

Todo estuvo en calma hasta el fin de semana.

19 de febrero de 2013 - 05:00 p. m.
Este es el mural robado, que será subastado en Miami el próximo sábado. / Flickr: moseyburns
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“Sabía que algo estaba pasando con el mural de Banksy en Turnpike Lane (Londres) porque tenía andamios y un toldo desde el miércoles. Además había una camioneta de seguridad en el lugar casi todo el tiempo. Hoy miré debajo del toldo y me di cuenta de que habían quitado el mural”, escribió una vecina del sector el sábado pasado.

El mural al que se refiere la mujer es una de las varias intervenciones urbanas que ha realizado el artista callejero británico conocido como Banksy en Londres, entre varias otras ciudades alrededor del planeta. La pieza incluso estaba señalada en la estación de metro más cercana, pues se había convertido en una especie de atracción turística.

Apenas un par de días después, el mural apareció en la lista de la casa de subastas en línea Fine Art Auctions Miami, como parte de una subasta que se realizará este sábado. El precio de apertura para la pieza es de US$400.000, aunque la entidad estima que puede llegar hasta US$700.000.

La obra muestra a un niño manufacturando ejemplares de la bandera de la Unión (conocida como Union Jack), como si se tratara de una maquila; además del mural había varias banderas puestas de tal forma que se asemejara a una línea de producción. Muchos han interpretado el mural como una protesta en contra del trabajo infantil, así como una burla al jubileo de diamante de Isabel II, la celebración de los 60 años de reinado de la soberana británica, realizada el año pasado. El mural fue pintado en mayo de 2012.

Banksy es una suerte de mito urbano, aunque uno bastante real; sólo que no tiene una identidad clara. Para ser un artista anónimo resulta ligeramente paradójico que su obra goce de una inmensa popularidad. Las casas de subastas ofrecen de tanto en tanto lotes con sus piezas que alcanzan con facilidad los miles de dólares. Las obras, sin embargo, no pueden ser autenticadas porque el mismo Banksy, dicen, se niega a circunscribir su trabajo al circuito del arte comercial. Si fuera un manifiesto, la cosa diría: “Hecho para la calle”.

Frederic Thut, el dueño del sitio de subastas, asegura que el mural de Banksy llegó a sus manos por cuenta de un coleccionista reconocido, quien certificó que la adquisición de la obra se había hecho legalmente. “Es importante saber si el vendedor nos ha mentido, pero no creo que lo haya hecho”, dijo Thut. El nombre del coleccionista no ha sido revelado, aunque se cree que no es británico; la pieza, supuestamente, aún se encuentra almacenada en Europa.

Uno de los vecinos del sector asegura que le preguntó a una de las personas que estaban resanando el muro quién se había llevado el mural, y el trabajador respondió que habían sido los propietarios del inmueble. Los dueños del edificio han señalado a través de Twitter que ellos no ordenaron la remoción de la obra del artista callejero.

Con todo, los residentes del sector se encuentran enfurecidos y se han embarcado en una masiva campaña para detener la subasta. Además de apariciones en prensa le han escrito correos electrónicos a la casa subastadora para que devuelva el mural.

“Banksy le dio la obra gratis a esta comunidad. Alguien se la llevó y planea hacer una cantidad enorme de dinero con ella. Es asqueroso y va en contravía de la intención con la que fue dada”, aseguró el concejal Alan Strickland en declaraciones a medios de comunicación británicos.

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