Quienes conocen al escritor español Fernando Savater saben que la palabra con la que mejor lo pueden definir es purasangre; por su talento narrativo en todos los géneros entre la literatura y la filosofía -en una encontró la forma de entender el mundo y en la otra la manera de recrearlo-, y porque ama tanto a los seres humanos como a los caballos de carreras, tanto que les ha dedicado novelas como La hermandad de la buena suerte (ganadora del Premio Planeta 2008) y hermosos libros de viajes como A caballo entre milenios. Bien le dijo a El Espectador: “la filosofía ha sido mi legítima y santa esposa, pero la literatura es mi amante”.https://www.elespectador.com/noticias/cultura/filosofia-mi-santa-esposa-literatura-mi-amante-articulo-330076
Nacido en la bella San Sebastián, con el pintoresco Hipódromo de Lasarte a un paso, a los 70 años de edad fue elegido como presidente del jurado del XXI Premio Alfaguara de Novela, porque es uno de los autores hispanohablantes más reconocidos y más premiados. Estudió Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, fue profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, fue catedrático de Ética en la Universidad del País Vasco y hasta su jubilación estuvo a cargo de la cátedra de Filosofía y Literatura en la Universidad Complutense de Madrid.
Ha publicado ensayos de filosofía y literatura, novelas y piezas teatrales. Entre su numerosa obra, traducida a más de veinte lenguas, resaltan Ética para Amador, Política para Amador, Las preguntas de la vida y La vida eterna, así como Los invitados de la princesa (Premio Primavera de Novela). Es doctor honoris causa por varias universidades iberoamericanas.
Junto a él completaron el jurado los escritores Mathias Enard y Sergio del Molino, la directora de cine Claudia Llosa, el director de Librerías Gandhi (México) Emilio Achar, y Pilar Reyes (con voz pero sin voto), directora editorial de Alfaguara en España. Luego de una lectura juiciosa, escogieron entre 580 manuscritos recibidos así: 88 de Argentina, 69 de Colombia, 21 de Chile, 261 de España, 45 de Estados Unidos, 62 de México, 22 de Perú y 12 de Uruguay. El premio, posicionado como uno de los más importantes de habla española, otorga al ganador 175.000 dólares (150.000 euros aproximadamente), una escultura de Martín Chirino y la publicación simultánea en todos los países de habla hispana.
El Premio Alfaguara nació en 1965 y fue relanzado en 1998 por el periodista y escritor Juan Cruz, que ocupó la dirección literaria de Alfaguara entre 1992 y 1998. Este sello editorial fundado en 1964 forma parte de Penguin Random House Grupo Editorial y, según sus objetivos, “defiende la vocación de unir la literatura en español construyendo un camino de doble sentido para los libros publicados a ambos lados del Atlántico”.
Desde su primera edición, en 1998, han presidido el Premio Alfaguara de novela Carlos Fuentes, Eduardo Mendoza, Alfredo Bryce Echenique, Antonio Muñoz Molina, Jorge Semprún, Luis Mateo Díez, José Saramago, José Manuel Caballero Bonald, Ángeles Mastretta, el premio Nobel Mario Vargas Llosa, Sergio Ramírez, que recibirá el próximo 23 de abril el Premio Cervantes de Literatura por vida y obra (https://www.elespectador.com/noticias/noticias-de-cultura/sergio-ramirez-y-su-revolucion-literaria-articulo-734397), Luis Goytisolo, Manuel Vicent, Bernardo Atxaga, Rosa Montero, Manuel Rivas, Laura Restrepo, Javier Cercas, Carme Riera y Elena Poniatowska.
El prestigio del galardón se debe a que los sucesivos premios Alfaguara han sido traducidos a numerosas lenguas y han obtenido las mejores críticas en el ámbito internacional, además de importantes galardones. Así, Abril rojo, de Santiago Roncagliolo (Premio Alfaguara 2006), recibió en 2011 el Independent Foreign Fiction Prize; El viajero del siglo, de Andrés Neuman (Premio Alfaguara 2009), resultó galardonada en España con el Premio de la Crítica de narrativa castellana, y su edición anglosajona, publicada en Reino Unido por Pushkin Press, fue escogida por Financial Times, The Guardian y The Independent entre las mejores novelas de 2012. El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez (Premio Alfaguara 2011), obtuvo el Premio IMPAC Dublin 2014 y el Premio Gregor von Rezzori que se otorga a la mejor obra de narrativa extranjera traducida al italiano. Más allá del ámbito literario, la novela ganadora del Premio Alfaguara 1999, Son de Mar, del español Manuel Vicent, fue adaptada al cine por Bigas Luna en 2001, y el Premio Alfaguara de 2016, La noche de la Usina, de Eduardo Sacheri, será también llevada a la gran pantalla próximamente.
La lista de ganadores del Premio Alfaguara es muy representativa de la literatura hispanoamericana: 2017 – Ray Loriga, Rendición | 2016 – Eduardo Sacheri, La noche de la Usina | 2015 – Carla Guelfenbein, Contigo en la distancia | 2014 – Jorge Franco, El mundo de afuera | 2013 – José Ovejero, La invención del amor | 2012 – Leopoldo Brizuela, Una misma noche | 2011 – Juan Gabriel Vásquez, El ruido de las cosas al caer | 2010 – Hernán Rivera Letelier, El arte de la resurrección | 2009 – Andrés Neuman, El viajero del siglo | 2008 – Antonio Orlando Rodríguez, Chiquita | 2007 – Luis Leante, Mira si yo te querré | 2006 – Santiago Roncagliolo, Abril rojo | 2005 – Graciela Montes y Ema Wolf, El turno del escriba | 2004 – Laura Restrepo, Delirio | 2003 – Xavier Velasco, Diablo guardián | 2002 – Tomás Eloy Martínez, El vuelo de la reina | 2001 – Elena Poniatowska, La piel del cielo | 2000 – Clara Sánchez, Últimas noticias del paraíso | 1999 – Manuel Vicent, Son de Mar | 1998 – Eliseo Alberto, Caracol Beach, y Sergio Ramírez, Margarita, está linda la mar.
Fernando Savater está feliz de haber liderado esta convocatoria, aunque cada vez viaja menos y se la pasa más en su biblioteca entre Aristóteles, Agatha Christie, Borges, Dickens junto a Moby Dick, Snoopy, Popeye, King Kong, Batman. Dice que está en sus años dorados: “¡Toda mi vida esperando para releer!”. Y para ver películas con sus impresionantes gafas de colores del diseñador veneciano Danilo Carraro.
Esto sin desconectarse de la actualidad hípica, en especial del Reino Unido, la cuna de los caballos Pura Sangre Inglesa. Es, además, un suertudo: “Una vez en el Hipódromo de Windsor, acerté en una carrera de 27 caballos y no había dinero para que me pagaran”. ¿Escribirá más libros? Probablemente sí. Pero no quiere escribir más libros de filosofía: “ya he escrito demasiados libros con teorías”. No quiere “dar más lecciones”. Lo que le reste por narrar será para “divertirme y divertir al lector”. Según él, esa es la mejor fórmula para seducir lectores, más en la era digital.