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Una conversación con el músico Iván Benavides

El músico y productor colombiano hablará hoy con Maxim Vengerov y Rodolfo Mederos en el Cartagena Festival de Música.

15 de enero de 2016 - 08:44 a. m.
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Conocí a Iván Benavides mucho antes de que él me conociera a mí. Unas voces particulares, la sonoridad y la letra pegachenta, y divertida a la vez, de una de las canciones de la agrupación que él lideraba a mediados de la década de los 90, se me metió a la cabeza y no hubo poder humano que lograra sacarla de ahí. Hay un daño en el baño, del Bloque de Búsqueda, se convirtió en una de las favoritas de mi playlist nacional de entonces. Con Teto Ocampo, uno de sus integrantes, además había un vínculo familiar. Ya había tenido varias veces la oportunidad de verlo guitarrear en sesiones privadas en casa de mis papás y hasta a Iván me habré cruzado en alguna de esas ocasiones. El Bloque de Búsqueda fue una agrupación osada para la época, cómo no, y sin haber entrado todavía a engrosar las filas de Shock, comenzó mi búsqueda por conocer un poco más de quiénes lo integraban. Se trataba de la misma nómina que integraba La Provincia, que acompañaba a Carlos Vives.

Lo que el Bloque de Búsqueda aportó para la transformación de nuestras músicas, la convirtió incluso en pionera de la experimentación entre rock, folclor y otros sonidos, y les dio a otros las agallas para seguir abriendo trocha y para que la movida cobrara cada vez más fuerza. Luis Ángel, el Papa Pastor, Pablo Bernal, Carlos Iván Medina y Maité Montero, entre otros, eran parte de este combo ganador. Cómo no iba a salir de su encuentro algo mágico. Y, sin duda alguna, también un capítulo imprescindible en la historia de las nuevas músicas colombianas. Así conocí a Iván Benavides. La tierra del olvido y los exitosos álbumes de Vives que le siguieron, hicieron que la banda tuviera que disolverse muy a pesar de las reseñas que catalogaban al Bloque como una de las bandas más revolucionarias en esa época. Hoy puedo decir, menos mal fui testigo de ese Rock al Parque del 99 en el que pude verlos en uno de sus últimos shows en vivo.

Ya era parte del staff de la revista Shock cuando llegó a nuestra redacción More Grip, disco de Sidestepper, editado por el sello de David Byrne, Luaka Bop. Cuando ese álbum aterrizó en uno de nuestros escritorios, descubrí además de Iván, a otro de esos personajes de los que puedo decir que han influenciado mi caminar en este medio: Richard Blair, un inglés que vino a producir a Totó la Momposina y a Carlos Vives, y luego terminó quedándose en tierra colombiana. Rich e Iván juntos, son dinamita creativa pura, así que una vez decidieron pilotear un nuevo proyecto musical, este no podía ser otra cosa que brillante. Sidestepper era una de esas rarezas sonoras que entonces tal vez yo ni entendía muy bien, pero que me ponía a bailar como si estuviera poseída.

Un par de años después, 4 o 5 tal vez, Iván y yo hicimos clic y empezamos a trabajar varios proyectos juntos. Tal vez él ni piense que es así, pero se convirtió en un mentor para mí. Sacamos una serie de compilados con Shock, de los que él y un francés que también ha trabajado demasiado para que nuestra escena musical esté hoy donde está. Iván y Cedric David, primer mánager de ChocQuibTown, fueron los curadores musicales de un proyecto que bautizamos como Shock Series. Gracias a ellos dos pude intuir que lo que se venía para la escena musical nacional se proyectaba gigante. Estoy hablando de mediados del 2000, Era el momento de plena ebullición creativa y experimental de agrupaciones como La Mojarra Eléctrica, Pernett, Cabuya y ChocQuibTown, todos incluidos en uno de esos compilados, para el que recuerdo muy bien, Iván y Cedric se inventaron un nombre, que hoy se usa más que nunca para definir uno de nuestros sonidos más característicos, y al mismo tiempo, indescifrables: el electrocumbé.

A partir de entonces mi historia con Iván no volvió a ser la misma. Empecé a pedirle que produjera las ideas más arriesgadas que se nos ocurría presentar en la tarima de los Premios Shock. De hecho, en algún momento, Iván me confesó su admiración por cómo en Shock habíamos logrado juntar no solamente en un escenario sino en un medio de comunicación, la música comercial y los sonidos más diversos y alternativos. Me lo dijo sin darse cuenta, de que gracias a personas como él, fue que yo entendí que en un país como el nuestro, en el que una de las grandes riquezas que tenemos, y por la que otros han puesto los ojos sobre nosotros y hemos recibido tantos gramófonos, es por la manera tan especial en la que hemos sabido mezclar todo eso de lo que estamos hechos.

Iván está en mi top 5 de personajes que me enseñaron a perderle el miedo a romper esquemas y a embarcarme en proyectos que parecerían inviables. En su hoja de vida se destacan el proyecto que se armó para celebrar el Bicentenario de la Independencia en 2010, el Gran Concierto Nacional, la campaña de “Soy capaz”, el III Congreso Iberoamericano de Cultura y los Laboratorios Sociales de Cultura y Emprendimiento, LASO, que Iván lideró con jóvenes artistas de 24 municipios del país.

En parte a él también le debo no solamente el haber entendido el papel transformador del arte y la cultura para la sociedad, sino haberlo asumido como uno de mis caballitos de batalla en esta carrera del periodismo musical. ¡Gracias Iván!

* Directora de la revista “Shock”.

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