No es una sorpresa que ese camino estuviera en los libros. Pero fui más lejos y supe que el máximo consuelo podía encontrarlo en los libros que también son para el público infantil. Incluso Rodríguez recomendó que nos leyeran un cuento por la noche, así fuera con un video o un podcast. También sugirió hablarse gentilmente a uno mismo, quizá como les hablan esos libros a sus lectores.
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En una charla con Ivar Da Coll, el autor colombiano comentó que él buscaba traducir grandes emociones en libros para niños debido a su capacidad de síntesis, claridad, elegancia y simpleza. Como el caso de su libro “Tengo miedo” (Babel), un referente para pensar sobre las cosas que pueden preocupar a un colombiano, adulto o niño, como el desplazamiento, el secuestro o los desastres naturales. Con pinceladas audaces Da Coll logró desenmarañar esa oscuridad y que al final nos apoyemos en lo que significa la amistad. Da Coll también recomendó libros para hablar de emociones como El libro triste, de Michael Rosen y Quentin Blake; Búho en casa, de Arnold Lobel; y Un lunes por la mañana, de Uri Shulevitz.
En esa búsqueda descubrí al autor japonés Shinsuke Yoshitake, quien tras un evento triste en su vida hizo un libro como un “intento desesperado” para animarse a sí mismo, para rescatarse. Aseguró en una entrevista que “necesitamos libros para niños que les digan que está bien sentirse débil o desvalido (…) y creo que puedes representar esos sentimientos de una forma divertida”. En sus libros como “Me aburro”, “What happens next? (¿Qué pasa después?) y Why do I feel like this? (¿Por qué me siento así?) toma preocupaciones cotidianas de la infancia y las transforma en cuestiones filosóficas como lo que sucede cuando un ser querido muere o qué pasaría si el futuro fuera terrible (y qué pasaría si no fuera tan terrible), siempre teniendo presente el humor, pues ¿de qué otra forma podemos afrontar esto? “Solo he hecho libros para niños, pero hay muchas cosas que he aprendido como adulto”, dijo Yoshitake.
Así que durante esta fatiga de pandemia puede que lo más importante no sea una respuesta, sino muchas preguntas que nos hagan cuestionar la forma en la que vemos el mundo. Incluso esa mirada pesimista que nos acompaña últimamente. /@julianadelaurel