Si bien el asunto comenzó como una afición cuando veía a las mujeres de su familia armar los romeritos con bacalao o las tortas con camarón, fue después de haber estudiado literatura en la U. Javeriana, al irse a Cartagena, que Ximena Leal se dio cuenta de que debía estudiar cocina. Su primer intento para entrar al Sena falló. En el segundo, la aceptaron: estudiaría pastelería en Bogotá. Años más tarde haría su pasantía en la panadería La Bagatelle, con Philippe Zerbib, una razón suficiente para venerar el pan, largarse a México dos años a perfeccionar la técnica y volver.
En 2002 abrió su propio negocio, al que bautizó Esta es una panadería. Pronto se convirtió en uno de los mejores locales de pan artesanal de la ciudad y el único especializado en panadería mexicana. Sin intenciones de que fuera así, terminó haciéndolo funcionar como un restaurante que incluye su producto estrella, pues “la magia del pan, confiesa, es que se deja mezclar con todo, no hay nada más rico que barrer el plato con él y acompañarlo de una Coca Cola”.