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Atlántico: un paraíso terrenal

Visitar este departamento es dejarse envolver por la magia del Caribe y descubrir un ecosistema indescriptible con la unión del río Magdalena con el mar. Recorrido por escenarios de entretenimiento, historia, cultura y deporte en un mismo lugar.

06 de enero de 2009 - 04:08 p. m.
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Hay diversos espacios en el departamento del Atlántico que permiten conocerlo y vivirlo con todos los sentidos. Sus múltiples lugares recuerdan la historia y el presente que atrae las miradas de locales y turistas por sus evidentes aportes arquitectónicos y artísticos que narran importantes historias y acontecimientos no sólo del departamento, sino del país entero.

Por su excelente ubicación geográfica, Barranquilla, su capital, se convirtió en el escenario donde acontecieron importantes hechos que repercutieron en el progreso nacional y por ello fue llamada la “Puerta de Oro de Colombia”. Sin duda, la ciudad comenzó a incidir en el progreso del país cuando en 1823 se le concedió el privilegio de iniciar por el río Magdalena la navegación con buques de vapor. En esta época se convirtió la ciudad en pionera de la navegación fluvial a nivel nacional y con ésta se permitió el contacto con otras ciudades del interior y las primeras exportaciones de algodón y tabaco. Más tarde, en 1893, se inauguró en Puerto Colombia el muelle más largo de Latinoamérica y uno de los más extensos de todo el mundo en su época.

No en vano Barranquilla posee una propuesta cultural diversa. Sus riquezas folclórica, literaria, musical y artística se pueden observar desde los diferentes escenarios que existen en la ciudad para promover su activa agenda cultural. El turista puede iniciar su recorrido en el barrio El Prado, un sector residencial hoy declarado patrimonio arquitectónico de la nación. Esta urbanización nació en 1920 y buscaba ofrecer cómodas alternativas de vivienda a los nacientes comerciantes prósperos de Barranquilla. El lugar se adornó con grandes zonas verdes, calles anchas y casas de campo atractivas por el clima. Con el tiempo su diseño de urbanización se convirtió en un modelo de planificación  para Colombia.

Luego, el visitante puede ir al Museo Romántico de Barranquilla, a la Plaza de la Aduana, al Museo de Arte Moderno, al Parque Cultural del Caribe o al teatro Amira de la Rosa. Pero si lo que prefiere es pasar una tarde en un sitio para descansar, la mejor opción es el parador turístico de Santa Verónica, ubicado en la intersección de la carretera Riomar con la Vía al Mar. Se trata de la representación de uno de los íconos de la arquitectura del Caribe, que tiene como techo el sombrero vueltiao más grande del mundo, donde el turista podrá detenerse por un momento y deleitarse con diferentes representaciones artesanales, culinarias y culturales del Caribe.

Cada rincón tiene una historia que contar. Todos los pueblos del Atlántico poseen un atractivo particular. Pero se destacan tres poblaciones que fácilmente podrían ser la capital del País de las Maravillas: Usiacurí, Puerto Velero y Luruaco. Usiacurí recibe a sus visitantes con un camino largo, con dos  hileras verdes de un sinnúmero de árboles que simulan ser los brazos abiertos y dispuestos a dar una cordial bienvenida. La tierra está impregnada de poesía, no sólo por haber sido casa del gran poeta Julio Flórez, sino también por contar con manos líricas capaces de crear los más encantadores objetos artesanales tejidos con la fibra de la palma de iraca.

Las playas del balneario de Puerto Velero, a 30 minutos de Barranquilla, se han convertido en un moderno y sofisticado destino turístico que brinda, además de una belleza natural en sus paisajes, comodidad, orden y espacio ideal para la práctica de deportes náuticos como: vela, kitesurf y wingsurf. El proyecto de la Gobernación recuperó totalmente el balneario y ahora es posible encontrar a lo largo de la playa casetas de comida, quioscos en madera para el refugio de los visitantes, pequeñas chozas de bañistas, garitas de salvavidas y ventas artesanales.

La laguna de Luruaco está encerrada en un conjunto de montañas verdes y árboles silvestres de diferentes especies que seducen a los visitantes y los llevan a practicar deportes náuticos como canotaje, kayak y esquí acuático, entre otros.

Uno de los sitios para visitar al llegar a la laguna es el Club Náutico, donde el turista tendrá la posibilidad de tomar un curso rápido para aprender a practicar deportes acuáticos como el esquí y el canotaje o, si lo prefiere, relajarse en un bote sintiendo la brisa del Caribe o montar en una bicicleta acuática.

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