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El Espectador se suma a la campaña “Creemos en el periodismo”, de la Ami

Proveer la mejor información basada en la ciencia, contar los desafíos de la comunidades médicas y de pacientes que se enfrentaron al virus, y combatir la desinformación fueron tres de los compromisos que los periodistas asumimos frente a la pandemia del COVID-19.

Denunciando las noticias falsas, El Espectador ha informado sobre el nuevo coronavirus en Colombia el mundo.
Foto: Getty Images - sorbetto
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Una de las primeras decisiones que tomamos en El Espectador cuando en Colombia aún no se había registrado el primer caso del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, pero era evidente que la pandemia que recorría el mundo tarde o temprano iba a tocar a nuestras puertas, fue liberar y hacer gratuita toda la información que produjéramos al respecto.

Por tratarse de un tema de salud pública, que afectaría a todos los colombianos, vimos como un imperativo ético compartir la información más relevante sobre esta enfermedad con los colombianos y quienes nos leen alrededor del mundo entero. Sabíamos que cada lector estaría tarde o temprano expuesto a muchos dilemas en su vida cotidiana: viajar o no viajar, usar o no usar un tapabocas, cuáles lugares frecuentar y cuáles no, estimar su nivel de riesgo, entender cuándo era confiable una prueba o tomar decisiones económicas, laborales y familiares. Para nuestra sorpresa, los meses de pandemia han sido el momento en que más colombianos tomaron la decisión de suscribirse a El Espectador.

¿Por qué tantos suscriptores justo cuando los contenidos más buscados eran gratuitos? Solo tenemos una explicación: una gran parte de nuestros lectores valoraron profundamente nuestro esfuerzo por brindar la mejor información posible y decidieron apostar por El Espectador.

Uno de los retos en el cubrimiento de una pandemia fue y ha sido guiar a nuestros lectores por el océano de la información científica. Cada día se publican centenares de artículos científicos sobre COVID-19 y, además, la urgencia llevó a que buena parte de esa información que generalmente pasa por varios filtros de calidad saliera a la luz pública sin cumplir esos requisitos. Al comenzar la pandemia todos queríamos saber de qué se trataba ese virus, cómo se contagiaba, qué tipo de enfermedad desataba, quiénes eran más susceptibles o cómo protegerse.

Colombia, para fortuna de todos, cuenta con profesionales de primer nivel en estas áreas trabajando dentro y fuera de Colombia. En ese sentido buscamos a las fuentes que creíamos más confiables en el campo de la epidemiología, la salud pública, virología, infectología, farmacología, entre otros. Y, sobre todo, tratamos de transmitir a nuestros lectores la confianza en una ciencia que avanza en medio de incertidumbres, sin certezas absolutas y que aprende de sus propios errores.

Mientras el virus se esparcía por Colombia intentamos contar las historias de los profesionales de salud en diferentes rincones de Colombia, que a veces se enfrentaban a la injusticia de vecinos que no querían convivir con ellos por miedo al virus o tenían que trabajar sin el material de protección adecuado. Escribimos sobre lo que ocurría dentro de las unidades de cuidados intensivos en Bogotá, pero también sobre la precariedad del sistema de salud en el Amazonas, Putumayo, Chocó o Guainía, llamando la atención sobre la vulnerabilidad de los más vulnerables.

Pero lo que nunca imaginamos fue que una pandemia provocada por un virus vendría acompañada por una pandemia de desinformación de proporciones descomunales. Un reciente informe de la Fundación Avaaz encontró que el contenido de los 10 sitios web principales que difunden información errónea sobre la salud tuvo casi cuatro veces más visitas estimadas en Facebook que el contenido equivalente de los sitios web de 10 instituciones de salud líderes, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Primero aparecieron las teorías de la conspiración sobre la fabricación del virus por parte de los chinos. Luego vinieron, una tras otra, las noticias falsas sobre medicamentos contra el COVID-19, desde tomar clórox hasta otras más sofisticadas y difíciles de contrastar, como tomar ivermectina o hidroxicloroquina. Aparecieron falsos gurús en todos los campos de la medicina, personajes oportunistas, algunos de ellos rodeados de cierto prestigio académico, para tomar la palabra, incluso en medios de comunicación tradicionales, contribuyendo a la desinformación. En todos los casos respondimos con artículos para orientar a nuestros lectores entre tantas verdades y mentiras.

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“La desinformación alimentada por rumores, estigmas y teorías de la conspiración puede tener implicaciones potencialmente serias en el individuo y la comunidad si se priorizan las directrices basadas en evidencia”, concluían en un artículo un grupo de investigadores de Japón, India y Australia, tras realizar un análisis global a los rumores relacionados con el COVID-19, el estigma y las teorías de conspiración que circularon en Facebook, Twitter y periódicos en línea entre el 31 de diciembre de 2019 y el 5 de abril de 2020.

En su trabajo identificaron 2.311 informes de rumores, estigmas y teorías de conspiración en 25 idiomas de 87 países. Las reclamaciones estaban relacionadas con enfermedad, transmisión y mortalidad (24 %), medidas de control (21 %), tratamiento y cura (19 %), causa de la enfermedad, incluido el origen (15 %), violencia (1 %) y diversos (20 %).

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Ocho meses después de compartir con nuestros lectores el rigor de las cuarentenas, el miedo a enfermar, la esperanza en mejores medicamentos y una vacuna efectiva, les agradecemos a todos los que nos dieron el mayor voto de confianza: tomaron la decisión de ser nuestros suscriptores y confiarnos la responsabilidad de seguir manteniéndolos informados.

“Creemos en el periodismo”: Asociación de Medios de Información

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“Creemos en el periodismo” es una campaña original de la Asociación de Medios de Información de España (AMI), creada por la agencia de publicidad española Portavoz, lanzada en julio de este año junto con los principales medios de ese país para destacar el papel crucial que desempeñan los periodistas, el periodismo y los medios como garantes de la información veraz y de calidad, y como baluartes de la institucionalidad y la democracia que luchan contra las noticias falsas y la desinformación. AMI España señaló: “La campaña llama la atención sobre el papel que desempeñan los periodistas, más aún en situaciones de emergencia como las que vivimos, donde ponen en riesgo su integridad física para informar de la mejor calidad posible a la sociedad”. La Asociación de Medios de Información (AMI) colombiana y sus afiliados se han unido a esta iniciativa para reivindicar la excelencia periodística, coincidiendo con la Asociación española, en que gracias al profesionalismo y a la vocación de los periodistas se puede cumplir con la misión informativa, destacando la necesidad de la existencia de medios que ofrezcan a la sociedad una ventana al mundo real con profesionales que investigan y luchan por la verdad, y haciendo un llamado claro: apoyar al periodismo es apoyar a la democracia.

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